Ignacio Sienra
Ignacio Sienra

La actitud hacia el cambio

La semana pasada mantuve una reunión con una figura política de primer nivel, a quien fui a buscar con la idea de convencerlo para hacer “algo”. Me encontré con un político igual o más preocupado que yo. No lo convencí mucho con las ideas que llevaba en mi cabeza, pero sí coincidimos y razonamos juntos. Comparto algunas de las conclusiones.

La semana pasada mantuve una reunión con una figura política de primer nivel, a quien fui a buscar con la idea de convencerlo para hacer “algo”. Me encontré con un político igual o más preocupado que yo. No lo convencí mucho con las ideas que llevaba en mi cabeza, pero sí coincidimos y razonamos juntos. Comparto algunas de las conclusiones.

Ha sido tal la inoperancia y el fracaso de estos gobiernos, que ya nadie lo discute. Y la gente aplaude la crítica, pero a la vez ya está un poco cansada de leer solo crítica. Se esperan soluciones. Entonces viene la tarea más complicada que es comenzar a elaborar y transmitir las soluciones. A todos los temas, que son demasiados.

Es lógico y justo eliminar el IASS, pero tal vez se deba hacer despacio ya que son US$ 200 millones que hay que sacar de alguna parte. En la educación estamos literalmente a fojas cero. Hay que elaborar; hay que hablar con los que están empapados y hay que empezar. Hay que mirar los ejemplos del Jubilar, el Impulso y otros. Los países que están creciendo lo hacen teniendo como base y soporte a la educación. Uruguay es exportador de talentos en software; hay que agregarle otras áreas. Hay Químicos de primer nivel, se necesitan más áreas. Fuimos durante décadas un país de servicios. Estos gobiernos arrasaron con esa realidad.

Fuimos cediendo desproporcionadamente a presiones internacionales, destruyendo la prestación de algunos servicios, y terminamos embretados con la más básica normativa internacional en el tema de la marihuana. Porque le ley de transparencia fiscal la votó Mujica en el Parlamento y eso hace inviable la ley de la marihuana. Hay que tener la valentía de someter a plebiscito junto a la próxima elección, esta ley que no cuenta con el más mínimo apoyo de la población y que conspira con la mejora de la educación.

Hay que redireccionar el Fondes; habría que hacer lo posible para impedir la aprobación en el Senado del artículo que permite al Estado dilatar y no pagar ante la cosa juzgada, para impedir que se vea sentenciada -casi de muerte- la seguridad jurídica de nuestro sistema, y echemos a patadas a la inversión extranjera. En este aspecto, hay que diseñar una política de atracción a la inversión, coherente y sensata, a mediano y largo plazo; hay que trabajar fuerte y duro para rescatar valores esenciales como la honestidad, el honor, la verdad, la vergüenza, el valor del trabajo, solo por nombrar algunos muy menoscabados hoy día.

Hay que comprometerse con la idoneidad. Hay que explicarle a la gente que las tareas las llevarán a cabo los más idóneos, sin importar a quién voten.

En fin, hay que propiciar una correntada de aire fresco, arrollador que venga acompañada de ideas. Y no solo de críticas, que ya a esta altura se asemejan a golpes a quien no tiene reacción. La gente ya no espera una renuncia de Sendic -que sería tardía e intrascendente- ni sentido común de Mujica, ni compasión o ideas talentosas de un perverso Astori en tres períodos, ni mucho menos gestión de un Vázquez absolutamente anquilosado y estático. Ya fue.

La orientación va por empezar a urdir programas, con ideas concretas para convencer y provocar el cambio. Es esa la única actitud que traería el cambio.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)