Ignacio Munyo
Ignacio Munyo

Un fin de semana de invierno

Se acaba de cerrar el primer trimestre del año en el cual la temporada estival es siempre el principal impulsor de la economía.

Esta vez la temporada fue “un buen fin de semana de invierno”. No lo pudo definir mejor un empleado de una tienda de ropa de Punta del Este en una nota publicada en estas páginas.

En enero y febrero llegaron a Uruguay 31% menos de turistas que el año pasado (40% menos de argentinos y 14% menos de brasileños) y gastaron en promedio un 28% menos, según datos del Ministerio de Turismo. Si bien aumentaron los turistas de afuera de la región, lamentablemente no mueven la aguja porque son menos del 10% del total de ingresos de visitantes al país. Los números de la temporada fueron similares a los de 2016. Para poner las cifras en perspectiva: el turismo explicó casi la mitad del crecimiento de 2018 y solo el 15% de 2016.

En Uruguay, no existe información directa que cuantifique el peso del sector Turismo en las estadísticas de las Cuentas Nacionales del Banco Central, ni en los datos del Instituto Nacional de Estadística. Por lo tanto, el Ministerio de Turismo presenta un sistema propio de información para medir la contribución del sector a la economía del país. Específicamente, esta metodología identifica las actividades económicas que producen bienes y servicios que son destinados al consumo de los turistas. Medido de esta forma, el valor agregado turístico tuvo su pico en 2017-18 para superar los 5000 millones de dólares. Según cifras preliminares, con la temporada que acaba de finalizar sería esperable observar -una vez cerrado 2019- un valor agregado del sector que converge a los niveles de 2016, algo cercano a los 3500 millones de dólares (40% menos que en el bienio 2017-18).

La Cámara Empresarial de Maldonado sostiene que se trabajó casi un 50% menos que el año pasado. La Cámara de Inmobiliarias de Maldonado dice que quedaron un 50% abajo. Según el Sindicato Único Gastronómico y Hotelero del Uruguay hubo un descenso de alrededor del 30% en la contratación de personal zafral. Se multiplicaron los contratos de trabajo eventuales hasta el 10 de enero y luego se contrató solo de jueves a domingo. Uno de los pocos subsectores que contratan empleados que no tuvo un golpe duro -según Fuecys Maldonado- fue el del personal que trabaja en edificios: 11 mil empleos que incluye a porteros, jardineros, electricistas, sanitarios, personal de limpieza y otros oficios.

El encarecimiento relativo de Uruguay pasó factura, co-mo era esperable. Desde mediados del año pasado quedamos casi un 30% más caros que Argentina y hace años que estamos un 30% más caros que Brasil. El clima tampoco ayudó. En Maldonado y Rocha llovió más de la mitad de enero. Y, por si fuera poco, aparecieron cianobacterias hacia fines de enero, que impidieron bañarse en varias playas de Maldonado, Canelones y Montevideo.

El Ministerio de Turismo calificó a la temporada como “muy atípica”, para aludir justamente a la situación en Argentina, el clima y las cianobacterias. Más allá de las justificaciones, es mucho más productivo levantar la mira y apuntalar al sector, que tiene un enorme potencial para el Uruguay.

Las tendencias mundiales en el turismo son claras y contundentes. Según datos de la Organización Mundial de Turismo, cada año a nivel global se incrementa en 60 millones el número total de visitantes. En 2012 eran 1000 millones, en 2018 ya son 1400 millones y se espera que se acerquen a 2000 millones en 2030. El 50% va a Europa y el 16% a las Américas (casi 300 millones en 2018). Más de la mitad de las llegadas internacionales son directamente vinculadas al turismo, y la otra mitad incluye visitas a familiares, amigos, temas de salud, asuntos relacionados con la religión y temas profesionales.

Para aprovechar este potencial, los desafíos son grandes en un sector que necesita prepararse para estar a la altura de las circunstancias. Los operadores del sector turismo tienen que estar en la frontera tecnológica para mejorar la rentabilidad y la calidad del servicio que prestan. Para ello, es vital que consideren si cuentan con los procedimientos adecuados y el personal capacitado para implementar de forma eficiente los desafíos que les impone la tecnología y el cuidado del medio ambiente.

Un estudio elaborado por el Progretec -programa conjunto de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios y el Inefop para impulsar que empresas desarrollen herramientas para aprovechar las oportunidades y enfrenten las dificultades que conllevan los procesos de automati- zación y sustentabilidad- muestra que las posiciones laborales en el sector Turismo se encuentran entre aquellas con mayor riesgo de automatización asociada al avance tecnológico. Al mismo tiempo, se presenta evidencia de que los empresarios y trabajadores del sector tienen ante sí grandes desafíos dados por el avance de la tecnología, el tipo de trabajadores disponibles y las ocupaciones necesarias para llevar adelante sus funciones. Para el éxito de este proceso, la capacitación es, sin dudas, la llave.

En el estudio mencionado se identifica que existen tres áreas críticas en las que se deberían concentrar los esfuerzos. En primer lugar, la sensibilización de los empresarios con el objetivo de profesionalizar la gestión de sus negocios. En segundo lugar, la capacitación del personal en el uso de herramientas digitales. Finalmente, la capacitación del personal en empatía: entrenar de los empleados para ofrecer al cliente lo que las herramientas digitales no le pueden brindar. Aquí es esencial definir un protocolo de atención al cliente basado en la comunicación personalizada, amable y distinguida.

En el fondo, el sector es consciente de que el país está lejos de la preparación necesaria para recibir un flujo global de turistas creciente, pero cada vez más exigente. Solo cuando los turistas extrarregionales muevan la aguja, Uruguay se podrá asegurar de que las temporadas de verano no corran el riesgo de ser “buenos fines de semana de invierno”.

El turismo -junto con el sector agroindustrial- tiene enormes condiciones naturales para ser explotado. Sería lapidario para las perspectivas futuras del país no hacer el mayor esfuerzo posible para impulsarlo al máximo de su potencial.

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