Ignacio Munyo
Ignacio Munyo

Lo que pasa en Brasil

Tan cerca y tan lejano. Brasil está ahí nomás y desde Montevideo no se le mira con la atención que merece. Y ahora en medio de un desconcierto regional, asoma en Brasil una luz de optimismo. ¿Qué está pasando? ¿Cómo puede impactar en Uruguay?

En la Avenida Paulista los operadores no dan abasto para atender a sus clientes. Múltiples empresas buscan fondos para relanzar las inversiones pendientes por la pandemia y financiar nuevas oportunidades de crecimiento. El mercado de valores se encamina a récords no observados desde 2007. En lo que va del año, la inyección de capitales a las empresas aumentó 150% y los inversores minoristas en la bolsa de valores de San Pablo se han duplicado, en ambos casos respecto al mismo período del año pasado.

La crisis sanitaria parece no pasar la factura: Brasil es uno de los países más afectados por la Covid-19 con 5 millones de casos y 150 mil muertes. Tampoco parecen pasar la factura los escándalos de corrupción y la renuncia de Sergio Moro al Ministerio de Justicia.

La popularidad de Bolsonaro crece. Su tasa de aprobación asciende al 40%, el nivel más alto desde que asumió el cargo y aventaja a Lula por 14 puntos en la carrera de las próximas elecciones de 2022. Desde la irrupción del coronavirus, el gobierno lleva gastado 2% del PBI en una renta básica de emergencia que alcanza a 67 millones de personas (1/3 de la población). Entre los que reciben el subsidio se encuentran los beneficiarios de Bolsa Familia -el programa de transferencias condicionadas, buque insignia de Lula-, quienes obtienen una suma mucho mayor que antes. En Brasilia se habla de reemplazar Bolsa Familia por Renta Brasil, un nuevo programa que unificaría todos los planes sociales.

Se juega al límite. De la mano de la suba del gasto en transferencias y la caída de la recaudación tributaria -luego de la fuerte contracción de la economía-, el déficit fiscal supera el 10% del PBI y la deuda pública va a alcanzar el 95% del PBI al cerrar el año.

En este marco, se discute una excepción transitoria al límite constitucional del crecimiento del gasto público aprobado durante la administración Temer. Se dice que sería la moneda de cambio para aprobar la reforma tributaria, necesaria para simplificar uno de los sistemas más complejos del mundo. El presidente de Diputados, Rodrigo Maia, empujará para aprobarla antes de que termine su mandato a principios del año que viene. Y el Centrão -con el cual el gobierno cerró acuerdo- acompañaría con sus 221 de los 513 diputados de la cámara.

Brasil tuvo una fuerte suba del dólar con una inflación contenida, por lo que ha quedado competitivo con respecto al resto del mundo. Se han procesado reformas pro mercado y hay más en carpeta. Los inversores parecen estar dispuestos a darle una nueva oportunidad. En palabras del secretario de política económica del Ministerio de Economía: “Hay un norte: la libertad económica. La agenda de reformas nos lleva a ese norte”. Los mercados y organismos internacionales recortaron marcadamente la caída esperada del PBI para este año: se pensaba que podía superar el 9% pero va a estar más cerca del 5%.

Es clave que se materialice el optimismo en Brasil, es uno de los principales socios comerciales de Uruguay y es referente de los inversores internacionales interesados en poner sus fichas en la región. Motivos de sobra para estar atentos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados