Ignacio Munyo
Ignacio Munyo

Expo Democracia

La continuidad de la Democracia se sustenta en experiencia y conocimiento, y es el resguardo de la civilización cuando impulsa el bienestar de la gente.

El pasado 26 de agosto, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio de las Leyes, el Centro de Estudios para la Realidad Económica y Social (Ceres) presentó un homenaje a la Democracia uruguaya. La actividad fue extensamente comentada por medios de prensa, que destacaron los tres notables discursos de los expresidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y José Mujica, ya citados en estas páginas.

Los uruguayos somos afortunados: vivimos en una de las pocas democracias plenas del mundo, fortuna que compartimos solo con el 8% de la población global.

Así nos clasifica la revista británica The Economist, en base a un conjunto amplio de indicadores asociados al proceso electoral, a la cultura y participación política, a las libertades civiles y al funcionamiento del gobierno. En una democracia plena se respetan las libertades políticas y civiles, y las mismas están respaldadas por la creencia cultural y la participación ciudadana. Hay elecciones regulares; la prensa es libre y variada; el poder judicial es independiente y eficaz; y existe un sistema de controles y contrapesos, así como rotación de los partidos en el gobierno.

Una investigación liderada por el profesor del MIT Daron Acemoglu, que acaba de salir a la luz, presenta evidencia empírica de que las personas que viven más tiempo en democracia muestran un mayor apoyo a las instituciones democráticas. También presenta evidencia de que las democracias generan su propio sustento cuando ofrecen a los ciudadanos crecimiento económico, estabilidad política y paz social.

Con datos de encuestas a gran escala que cubren más de 110 países, analizan las respuestas de personas de la misma edad que han tenido diferentes experiencias democráticas en distintos países, así como diferentes grupos etarios dentro el mismo país y grupos de edad similar en diferentes momentos. En todos los casos, se observa que la mayor exposición a los valores democráticos aumenta el apoyo al sistema.

Más aún, la evidencia indica que los ciudadanos que experimentan un funcionamiento exitoso de las instituciones democráticas tienden a apoyar el sistema. Los resultados muestran que lo que importa para el apoyo a la democracia no es tanto el nivel de ingresos o la educación de la gente, sino el tiempo vivido bajo instituciones democráticas capaces de ofrecer bienestar a la población.

Debemos tener presente que, desde la asunción presidencial de Julio María Sanguinetti en marzo de 1985 a la fecha, Uruguay vive el período más largo de democracia ininterrumpida desde la Jura de la Constitución en 1830. Con el traspaso de mando de Tabaré Vázquez a Luis Lacalle Pou (42° presidente constitucional) se cerraron 35 años de gobiernos democráticos, y el pasado 1° de marzo se inició el 36º.

El primer período democrático constitucional se dio entre 1830 y 1838 con la presidencia de Fructuoso Rivera (1er presidente constitucional), seguido por la presidencia de Manuel Oribe; con un breve interinato de 4 meses de Carlos Anaya, presidente del senado en ejercicio del Poder Ejecutivo. No hubo un nuevo período de ocho años consecutivos (1856-1864), hasta las presidencias constitucionales de Gabriel Pereira y Bernardo Prudencio Berro. También ocho años marcaron el siguiente período, que fue de 1890 a 1898 con las administraciones Julio Herrera y Obes, Juan Idiarte Borda y Juan Lindolfo Cuestas.

En 1903, con la primera presidencia de José Batlle y Ordóñez, se inicia un período de 30 años interrumpidos de presidentes constitucionales que llega hasta el golpe de estado de 1933, e incluye las administraciones de Claudio Williman, José Batlle y Ordóñez, Feliciano Viera, Baltasar Brum, José Serrato, Juan Campisteguy y Gabriel Terra.

En 1943 con la presidencia de Juan José de Amézaga, se inicia un período también de 30 años que fue interrumpido por el golpe de Estado de 1973. Si se incluyera la presidencia de Alfredo Baldomir, iniciada en 1938, dejando de lado el llamado “golpe bueno”, el período resultante sería también inferior al actual. Por lo tanto, no tenemos antecedentes de 36 años ininterrumpidos de democracia.

Ceres nació junto con la restauración democrática en 1985 con la misión de generar insumos para mejorar el debate nacional y así tratar de mejorar las políticas públicas. Tradicionalmente, cumplimos con la misión a través de la elaboración y difusión de informes técnicos y conferencias de elevados estándares académicos.

En esta ocasión, fuimos por un camino alternativo: organizamos una actividad artística en la Plaza Independencia para visualizar el actual período democrático. Junto con el Centro de Fotografía de la Intendencia de Montevideo -de reconocido prestigio a nivel internacional- fue posible producir una muestra fotográfica con el objetivo de exhibir el mayor activo diferencial que tiene Uruguay a nivel global, que es la calidad de nuestra Democracia. Un activo enormemente valorado, que todo aquel que trata con inversores internacionales y migrantes lo tiene más que claro.

La apertura oficial de la “Expo Democracia” -así ha quedado bautizado el evento a lo largo de los meses de preparación- será el 10 de setiembre al mediodía en la Plaza Independencia y contará con las palabras del Presidente de la República y de la Intendenta de Montevideo. La exposición fotográfica en honor a la Democracia uruguaya va a estar presente en el corazón de Montevideo, con acceso libre para todo público, desde el 10 al 18 de setiembre.

Invitamos a todos a ir a la Plaza Independencia y recorrer la exposición junto a sus familias y amigos. A sentirnos orgullosos de lo que tenemos. A celebrar juntos el período constitucional democrático más extenso de nuestra historia, a disfrutar la “Expo Democracia” y valorar el activo más preciado que tiene el país.

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