Ignacio Munyo
Ignacio Munyo

La educación en el CTI

Estimado lector, antes de que se pregunte por qué un economista escribe sobre educación se lo voy a responder. Es muy simple, la situación actual de la educación es un asunto de interés nacional que está estrangulando nuestras posibilidades de un mayor desarrollo económico.

Estimado lector, antes de que se pregunte por qué un economista escribe sobre educación se lo voy a responder. Es muy simple, la situación actual de la educación es un asunto de interés nacional que está estrangulando nuestras posibilidades de un mayor desarrollo económico.

La formación de las nuevas generaciones que año tras año se suman al mercado de trabajo es uno de los principales limitantes que tenemos para apuntalar el crecimiento y aspirar a seguir mejorando el nivel de vida en Uruguay. En esto hay consenso, estudios realizados tanto en el Uruguay como en el exterior llegan a la misma conclusión.

Recientemente conocimos los resultados de las pruebas PISA 2015. Las pruebas PISA -administradas cada tres años por la OCDE en más de 70 países- están diseñadas especialmente para medir el potencial que tienen los jóvenes de 15 años para insertarse en el mercado de trabajo. En nuestro país tomaron la prueba más de 6 mil adolescentes de instituciones públicas y privadas, una muestra representativa de la realidad a nivel nacional.

Las pruebas PISA son una auditoría externa al sistema educativo con estándares comparables a nivel internacional. Cuando alguien no cumple con las reglas de juego es excluido de la evaluación, tal fue el caso de Argentina. No corre aquello de hacerse trampa al solitario. No pasa lo mismo con los indicadores de repetición en los que si bajamos los estándares podemos mejorar. Y así festejar el nuevo mínimo histórico de 4,7% de repetición en primaria en 2016, cuando al mismo tiempo las autoridades reconocen que pasan a secundaria sin la mínima capacidad de comprender lo que leen.

Los hechos de diciembre dejaron claro la relevancia de la pruebas PISA. Muchos de los que las ninguneaban cuando nos daban mal salieron con bombos y platillos a festejar una supuesta mejora. Ahora sí estamos todos de acuerdo en que las pruebas PISA son relevantes. Basta de pavadas. La evidencia muestra que existe una fuerte asociación entre los resultados en las pruebas PISA, la productividad del trabajo y el desempeño económico de los países.

Dicho lo anterior, analicemos algunos de los nuevos resultados. Para ello imaginemos que una empresa hace un llamado para llenar una posición vacante con la intención de contratar a una persona joven que está por ingresar al mercado de trabajo. Imaginemos ahora que llegan 100 curriculums. Si esta empresa está en Uruguay, de los 100 CV que llegan solo hay 2 de personas con potencial de excelencia, aquellos que pueden generar un cambio positivo sustancial en el trabajo. Si la empresa estuviera instalada en un país avanzado en lugar de 2 serían 15 los CV destacados. Y si la empresa estuviera instalada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (en donde se tomaron las Pruebas PISA de forma independiente de Argentina), en lugar de 2 serían 4 los brillantes a los que podría contratar. Solo cruzando el charco tendría el doble de posibilidades de captar a un potencial empleado top. Esto sí que duele, porque nos estamos comparando con la ciudad de Buenos Aires que tiene una población de 3 millones de habitantes y un ingreso per cápita un 20% superior al del Uruguay, no es la fría Finlandia, ni la lejana Estonia.

Más duele aún ser conscientes de que 45 de los 100 curriculums que recibiría la empresa instalada en Uruguay pertenecerían a personas que no tienen las competencias más básicas para generar valor. Personas que no son capaces de resolver una tarea compleja que vaya más allá de seguir una secuencia simple de procedimientos concretos y ordenados. Serían 28 los CV de este estilo si la empresa estuviera en Buenos Aires.

Algunos estudios internacionales incluyen dentro del grupo de personas que carecen de las competencias básicas para el mercado de trabajo a aquellos jóvenes que ni siquiera toman las pruebas PISA -abandonaron el sistema educativo antes de poder ser testeados. Yo tendría un poco de cuidado antes de encasillar a las personas en tal situación cuando la elevada tasa de abandono que tenemos parece ser bastante racional. Así lo indican estudios de la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar que muestran que la permanencia en el sistema educativo en los contextos desfavorables no se traduce en mejoras salariales esperadas en el futuro. En otras palabras, si estos adolescentes hicieran los cálculos, llegarían a la conclusión de que sería una buena decisión desde el punto de vista económico abandonar un sistema que no aporta valor. En fin, no es obvio que los que abandonan carezcan de las competencias básicas, lo que parece claro es que el sistema actual no les ofrece algo valorado en el mercado de trabajo.

Un reciente estudio de la OCDE analizó aquellos sistemas educativos que han logrado mejoras significativas a través de las sucesivas ediciones de las pruebas PISA. La investigación encontró que son factores comunes en los países que logran escalar posiciones: i) la distribución de estudiantes de diferentes contextos socioeconómicos en las instituciones educativas, ii) la detección de dificultades y atención temprana, iii) la contratación de docentes con la capacidad de afectar positivamente las expectativas de los estudiantes, iv) el horario extendido con actividades extracurriculares, y v) el fuerte involucramiento de los padres. Realmente hubiera sorprendido tener mejoras significativas cuando muy poco de lo anterior está presente en nuestro sistema educativo. ¿Por qué íbamos a mejorar? ¿En qué se sustentaría un potencial cambio de tendencia?

Es cierto que la mejora observada en Buenos Aires ha sido cuestionada. Algunos dicen que hubo entrenamiento previo, otros directamente no pueden creer que la mejora sea genuina. Sea como sea, si uno rastrea lo que ha sido la gestión en la ciudad en materia educativa es posible encontrar varias reformas que podrían sustentar la mejora. Ni que hablar de Estonia que logra una gran mejora con un sistema en el que los directores de las instituciones educativas tienen plena autonomía de gestión y deben responder por los resultados que obtienen.

Más allá de la polémica lo que los nuevos datos de PISA nos dicen es que dejamos de empeorar. Sí, estamos estables, pero lamentablemente seguimos en el CTI.

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