Ignacio De Posadas
Ignacio De Posadas

Entender la globalización (II)

Continuando con sus principales consecuencias:—Esta globalización contemporánea, tanto por la velocidad de los avances tecnológicos como por el universo de factores que puedan aprovecharla, conlleva un alto grado de incertidumbre y uno bajo de ser pasible de controles gubernamentales, (mal que le pese a Donald Trump).

—Por último, en este rápido recorrido por las consecuencias de la nueva globalización, cabe recordar que no favoreció a todo el Sur.

Este cambio de realidad tiene que llevar a cambios en políticas públicas. Encarar la globalización del siglo XXI con recetas y estructuras mentales de la anterior, es un error, que puede implicar peligrosas consecuencias.

Unas de las peculiaridades de esta globalización es que hace contraproducentes viejas políticas promocionales. Los gobiernos tienen que distinguir entre factores de producción que son internacionalmente móviles y los que no. Invertir en los primeros puede significar subvencionar a terceros países. En líneas generales, la inversión en capital humano, que todavía no es totalmente móvil, resulta la mejor promoción.

Richard Baldwin, en su libro "The Great Convergence", enumera los principales elementos de una mentalidad ajustada a la nueva globalización:

- "Paren de pensar en industrializar exportaciones y empiecen a pensar en la incorporación de servicios en exportaciones de productos." Es un llamado a la reflexión para muchos en nuestro país, empezando por el gobierno y siguiendo por corporaciones, tanto sindicales como empresariales.

- "Paren de pensar en buenos sectores y empiecen a pensar en buenos empleos en servicios."

- "Paren de pensar en fábricas domésticas y empiecen a pensar en el sector servicios como la base industrial del siglo XXI". Empecemos y como que YA. Para un país con la estructura de actividades que tiene el Uruguay, esto urge. Es un cambio de chip mental que viene atrasadísimo.

En este mundo, la competencia comercial cambia de signo. Antes, la industria automotriz japonesa y luego la coreana, eran una amenaza directa para las automotoras americanas. Hoy, al producir partes en aquellos países y aún en otros de menores costos, el panorama cambia. La libertad de comercio deja muchas veces de ser una amenaza, para convertirse en una herramienta que permite competir. Inversamente, reaccionar contra la globalización con medidas proteccionistas puede liquidar la competitividad de empresas en el propio país protector.

¿Qué hay de los países subdesarrollados?

No cabe duda de que estamos ante una transformación preñada de posibilidades. Hasta ahora, el fenómeno no ha sido universal, esquivando al África y al grueso de América Latina. Parte de la explicación es geográfica (caso Méjico, por ej.), y parte económica y social. No basta el fenómeno de salarios bajos para atraer nuevas actividades. El país receptor debe poder ofrecer otras ventajas: capacidad de absorber tecnología, ambiente laboral predecible, (cultura del trabajo), niveles de productividad, marco jurídico estable, y protección efectiva a derechos de propiedad intelectual; volumen; un nivel aceptable de servicios y el libre tráfico de personas (técnicos) y de productos. Debe tenerse presente que las decisiones macro, tanto de producción como comerciales, vendrán de las matrices, por lo que países quisquillosos en esta materia no son atractivos.

Dicho lo cual, esta transformación es una formidable oportunidad para los subdesarrollados que puedan (y quieran), aprovecharla. Genera trabajos de mejor nivel, implica transferencia de tecnología e inversión, todo lo cual derrama sobre las economías, aumentando el consumo y mejorando condiciones de infraestructura básicas.

Al mismo tiempo, ese crecimiento del consumo en los países beneficiados por la globalización, ha tenido repercusiones mundiales por la vía de los precios de los commodities.

¿Qué se puede esperar hacia adelante?

Que el fenómeno no habrá de revertirse, ni de detenerse, por más enojo que muestre Donald Trump.

Que significará cambios en los mecanismos que regulan el comercio mundial. Las negociaciones de tratados comerciales tendrán que contemplar las características y los efectos de la dispersión de actividades.

Fundamentalmente, que las ecuaciones han cambiado:

- Alta tecnología con altos costos: difícil, pero posible.

- Baja tecnología con bajos costos: indeseable, pero posible.

- Baja tecnología con altos costos: suicida

Y queda aún por venir la etapa en la cual ya no solo se traslade ICT, sino que se desplace también el trabajo: a veces con el trabajador, en la medida que se abarate el transporte de personas, pero antes que eso, con el trabajo a distancia.

La prestación de servicios en otros países, sin la necesidad de desplazarse o instalarse, cosa que ya existe, pero de manera incipiente, será la próxima revolución comercial.

Dicho de otra manera: en lugar de seguir con la gimnasia jurásica de oponerse al acuerdo con Europa, al TLC con Chile, a incorporarnos a la Alianza del Pacífico, paremos un poco la oreja: el tren está por pasar otra vez.

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