Ignacio De Posadas
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Neoliberal con experiencia. A fuerza de repetir, nuestra izquierda ha conseguido establecer en el imaginario colectivo que por ahí por los ´90, el Uruguay fue conquistado por una enfermedad foránea llamada Neoliberalismo. Desde las cimas del poder un grupo de Herodianos perversos , llevó al país a una realidad de atraso y dolor, para beneficio de aquéllos y sus paniaguados.
¿Sí? ¿Existió alguna vez ese Uruguay neoliberal? ¿O fue tan real como el Uruguay de Oro de los ´50?
En definitiva, ¿qué es ser Neoliberal?
A estar por ese mismo discurso, podríamos describrir el Uruguay Neoliberal como aquél que:
1. Privilegió lo financiero por sobre lo productivo.
2. Sometió todo a la tiranía del mercado.
3.Privatizó todo, o todo lo que pudo.
4. Eliminó o redujo las políticas sociales.
5. Acabó con las negociaciones laborales.
6. Entregó la economía del país al capital extranjero.
Quizás al lector se le ocurra otras notas características de este fanatismo perverso, per

Neoliberal con experiencia. A fuerza de repetir, nuestra izquierda ha conseguido establecer en el imaginario colectivo que por ahí por los ´90, el Uruguay fue conquistado por una enfermedad foránea llamada Neoliberalismo. Desde las cimas del poder un grupo de Herodianos perversos , llevó al país a una realidad de atraso y dolor, para beneficio de aquéllos y sus paniaguados.
¿Sí? ¿Existió alguna vez ese Uruguay neoliberal? ¿O fue tan real como el Uruguay de Oro de los ´50?
En definitiva, ¿qué es ser Neoliberal?
A estar por ese mismo discurso, podríamos describrir el Uruguay Neoliberal como aquél que:
1. Privilegió lo financiero por sobre lo productivo.
2. Sometió todo a la tiranía del mercado.
3.Privatizó todo, o todo lo que pudo.
4. Eliminó o redujo las políticas sociales.
5. Acabó con las negociaciones laborales.
6. Entregó la economía del país al capital extranjero.
Quizás al lector se le ocurra otras notas características de este fanatismo perverso, pero las enumeradas son suficientes para medir la realidad histórica de nuestro país y así verificar si efectivamente vivimos un infierno como el que nos cuenta la izquierda.
1. Lo financiero por encima de lo productivo: Exactamente ¿qué puede significar? ¿Que se subsidió a los bancos o a otras instituciones financieras? No ocurrió. ¿Que se les dio un tratamiento tributario privilegiado? Tampoco. ¿Exoneraciones? Menos. ¿Carencia de regulaciones? No.
Quizás la acusación viene por los salvatajes hechos a bancos en momentos de crisis, en los 80? Cierto que hubo salvataje, pero, ¿alguien se opuso?, ¿o todos estuvieron de acuerdo en proteger a los ahorristas y trabajadores bancarios y en no cortar la cadena de pagos?
Quedan los directores de los bancos: ¿se los salvó de pagar las culpas de sus errores? No tan así: para empezar habría que probar que las crisis financieras de los ’80 (y del 2001) fueron culpa de los banqueros, pero aparte de eso, perdieron sus bancos y muchos hasta su libertad. Cosa que no hemos visto en los tiempos que corren (Pluna, Asse, Viviendas sindicales, servicios a los hospitales….)
2. Todo sometido a la tiranía del mercado: Curioso cómo se repite esto impunemente. En una sociedad donde la mayoría de las actividades económicas de cierta entidad o están directamente en manos del Estado o están sometidas a su regulación: energía, telefonía, finanzas, seguros, farmacias, frigoríficos, medios de comunicación, transporte de pasajeros, construcción, etc.etc.
Pero además, si alguien ha demostrado que quiere zafar de los controles y regulaciones y manejarse con libertad en el mercado, ese alguien no es otro que el FA, como lo demuestra la proliferación de sociedades anónimas que ha creado para desarrollar actividades estatales. Algo nunca visto.
3. Privatizar. Aquí sí que no hay escapatoria. Nada más neoliberal (y perverso) que la manía de privatizar. ¿Verdad? Veamos.
¿Qué tanto se privatizó en los ’80? Pluna, algunos servicios portuarios, la generación de energía eléctrica, la telefonía móvil, algunas empresas que habían sido estatizadas a la fuerza y poco más.
Medido en términos del PBI es más bien poco. Pero, sea poco, sea mucho, la realidad es que el FA, en diez años de gobierno, no sólo no tocó sustancialmente nada de lo privatizado, sino que en algunos casos (como la generación de electricidad) lo desarrolló enormemente (y lo bien que hizo).
4. Las Políticas Sociales. Otro cuco. ¿La verdad? Primero, que los gobiernos llamados neoliberales no recortaron, ni eliminaron la legislación llamada social, ni los programas. Al fin y al cabo, no son bobos. Es más, sacando algunas de las actividades (sobretodo asistenciales) del Mides, todo el resto de los programas, precede a los gobiernos del FA.
5. Terminar con las negociaciones salariales: Macanas. Nunca dejaron de existir. Como tampoco es cierto que hoy funcionan libremente. La intervención del gobierno es notoria y el hecho de que al comienzo pusiera su peso del lado de los trabajadores no debe cegarlos a la evidencia de que en los últimos (y futuros) tiempos, con excusas varias (como las pautas y la productividad), va a recortar los ardores sindicales, por temor al desempleo y a la inflación (consecuencias históricamente comprobadas del sistema tan rígido de los Consejos de Salarios).
6. Extranjerización de la Economía. Pues desde la época de los ingleses el Uruguay no había tenido la cantidad de actividades en manos extranjeras como la que hemos visto estos años. Aun dejando de lado las papeleras: en la agricultura, la lechería, el arroz, la industria frigorífica, telefonía móvil, energías alternativas, aeropuertos, terminales portuarias y qué se yo cuánto más. No digo que esto esté mal. Lo que sí está mal es mentirle a la gente. ¿Se acuerdan del antiimperialismo de la izquierda? No existe más. Desapareció, junto con los ataques al FMI (escenario de la foto electoral T.V. c/D.A.), el no pago de la deuda externa y tanto más.

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