Ignacio De Posadas
Ignacio De Posadas

Autopsia de un cadáver vivo

Calentando los motores para el próximo congreso del Pit-Cnt, COFE, la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado, se mandó un documento paleolítico, difícil de imaginar en los tiempos que corren.

Aquí van algunas perlas, extraídas de El País (16/4):

"La principal crítica (dice COFE), que… se le puede realizar al ciclo progresista es que, luego de tres gobiernos consecutivos con mayorías parlamentarias, haya dejado intacto el poder de la clase dominante".

¿Qué clase dominante? Aun dejando de lado la tristeza que produce constatar que aún existen personas que no se curaron de Marx, quién domina qué en el Uruguay?

¿Cuál es la "clase dominante" en el gobierno? ¿Quién domina al estado uruguayo? ¿Acaso la Cámara de Comercio? ¿La Cámara de Industrias? Quizás la Asociación Rural? ¿Y el Parlamento, quién lo domina: ¿Lacalle Pou? ¿Bordaberry? ¿Pablo Mieres?

¿Quién manda en la educación de nuestros niños y adolescentes? ¿Serán quizás los padres? Y el amplio mundo del trabajo, ¿lo domina quién? Si en el Uruguay de hoy lo único que no domina el Frente Amplio y su gobierno es lo que domina el Pit-Cnt, (con la única excepción de donde manda el Maestro Tabárez).

La verdad verdadera es que esa mentalidad marxista de lo que se queja es de no haber conquistado todavía más poder del que viene acaparando, a dos carrillos. Siempre siguiendo a Carlos, quieren llegar (ya) a la dictadura del proletariado y ven que se les acorta el tiempo para engullir lo que todavía les falta.

Con absoluta coherencia interna, dice COFE un poco más adelante: "(está ) muy claro que la continuidad del modelo redistributivo del progresismo no tiene fuentes de financiamiento para mantenerse si no recurre a modificaciones en la forma en que las clases se apropian del excedente". Marx nuevamente y lo que de peor tenía su pensamiento: la teoría del valor y su corolario, el robo de la plusvalía. No habían pasado muchos años desde la publicación de El Capital y ya ni Engels compartía la tesis de que el valor de las cosas está determinado por el trabajo empleado en su producción.

¿Con qué excedente sueña COFE, en un país donde grandes sectores económicos se están alzando al grito de "rentabilidad o muerte", donde las tasas de ahorro e inversión son mínimas, donde el Estado se lleva más del tercio de la producción, (en buena medida para mantener a los afiliados de COFE, que están entre los agentes económicos menos productivos del país y que menos valor agregan a la economía)?

Eso sí, son checatos pero no totalmente ciegos y no mascan vidrio: se dan cuenta que el recreo terminó y que la manteca para tirar al techo escasea cada vez más: "… en el marco del cambio de las condiciones materiales de la economía, es un secreto a voces que la tendencia necesaria es a profundizar el ajuste regresivo".

Se acabó el dulce de leche: "el gobierno quiere ofrecer reglas claras para que el capital se instale, por lo que es necesario generarle condiciones salariales acordes a sus intereses aunque eso vaya en contra de los intereses del trabajador".

Su distorsión cultural es tan grande, que ni siquiera aprecian lo que tuvieron: "… la bonanza económica, el estímulo al endeudamiento de las familias y el acceso a bienes importados a bajo precio, favorecieron un retroceso en la consciencia del pueblo debido al reiterado discurso gubernamental a favor del capitalismo en serio y la inversión extranjera…"

Es que el Frente Amplio les mintió. Los dejó repetir viejos discursos apolillados, haciendo como que les escuchaba, al tiempo que iba por otro camino. Los engañó. Nunca les explicó cómo era la cosa. Esa cosa que se llama realidad.

Y así, estos señores jamás entendieron qué es lo que se requiere para poder redistribuir y, todavía más importante, cómo se debe redistribuir de una forma efectiva, potenciando la generación de riqueza para a que sustituya al gasto público dadivoso, en vez de tornar a los redistribuidos en subsidio-dependientes.

Problema mayor aún es que junto con la ignorancia también les dejaron intacto el odio y así es que vivimos en una sociedad fracturada, que sustituye realidades por odios. Odio a lo que ve, pero también a lo que no ve. A los cucos que se esconden dentro de los Tratados de Libre Comercio, de las privatizaciones, de la educación privada y de tantos resquicios de libertad a los que aún no han conseguido ahogar

Será muy difícil construir sobre tamañas rajaduras.

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