Ignacio De Posadas
Ignacio De Posadas

Arena progre

No es que no se haya hablado del asunto. Incluso circula en las redes una exposición de Luis Alberto Heber en el Senado, condenando expresis verbis y de forma contundente el capricho faraónico de la candidata Sra. Cosse.

Pero es una barbaridad tan grande que debe meditarse más. Especialmente en el seno de la izquierda uruguaya, con la cual tengo grandes discrepancias, pero nunca imaginé que alcanzarían al despilfarro babilónico del llamado Antel Arena. Nuestra izquierda no era así.

Empecemos por ciertos "detalles," como la inconstitucionalidad, (y el absurdo) de creerse autorizada a transformar un ente autónomo de objeto específico en un empresario de espectáculos. ¿Qué hubo de aquel principio de derecho administrativo de que los entes públicos sólo pueden hacer aquello expresamente previsto en la ley?

Ya sé que el Frente Amplio se ha hecho alérgico al Estado de Derecho y que se niega a leer la Constitución, pero este caso ofende hasta el sentido común. Además, es antidemocrático, otra cosa que debe indignar a los auténticos izquierdistas. ¿Quién votó por este gasto faraónico, de "la empresa de todos los uruguayos"? ¿Qué democracia progresista se dedica a construir edificios fastuosos y suntuarios? Diga que van a perder las elecciones, si no dentro de poco tendríamos a OSE montando un Wet and Wild y a UTE reconstruyendo la Montaña Rusa.

Con el agravante en el caso de Antel, no ya de que los cuarenta millones anunciados como costo total, ahora dicen que más bien andan por el doble. Sólo que tampoco parece que sea así: los datos apuntan a algo de cien millones de dólares. Todavía no se sabe exactamente, porque esconden la información: otro rasgo antidemocrático que la propia izquierda no debería aceptar pasivamente. Es propio de los totalitarismos.

Pero lo peor no es el rosario de desvíos que vengo señalando. Lo peor es que el Antel Arena es lo más alejado que pueda imaginarse de aquella izquierda austera, republicana y solidaria que creyeron estar creando los fundadores del Frente Amplio hace casi medio siglo. ¡Qué lejos está hoy de los pobres, de los necesitados, de los marginados!

Con los presos viviendo (y matándose) como perros, con el Clínicas casi en ruinas, con la falta de plata que padecen la educación y la salud, con las carencias sociales que ha y el atraso en materia de infraestructura, se patinaron millones de dólares en un local fastuoso de espectáculos.

Ya ni pan, sólo circo.

En otro orden, es también chocante ver como hasta el Pit-Cnt, su dirigencia al menos, se ha alejado de los pobres.

Fue el PIT quien terminó torciéndole el brazo al Presidente de la República y al Ministro de Economía cuando intentaron, tardíamente, parar la obra. ¿Quién puede creer en las prédicas solidarias e igualitarias de los dirigentes de izquierda, con el Arena, la fiesta de Ancap, el despacho remodelado del Ministro (anterior) de Transportes y Obras Públicas, el parador de lujo del PIT sobre el Río de la Plata, en Nueva Palmira, los tarjetazos de Raúl Sendic y Leonardo De León, el avión presidencial, el de ALUR y quién sabe qué más?

¿Qué dirían aquellos sindicalistas de la vieja guardia, un Pepe D´Elía, Luis Romero, Antronic Adourian, Luis Iguini o hasta el propio Richard Reed? ¿Y los viejos comunistas y socialistas, como Jaime Pérez, Arismendi (padre), y Cardozo? Era otra izquierda, sin lugar a dudas.

¡Pensar que retacearon una cifra que no llega al 10 por ciento del costo del Arena, del mecanismo de aplicar recursos tributarios para escuelas y liceos en zonas marginales, porque podía beneficiar a niños que concurren a instituciones privadas ! O sea. Está bien construir anfiteatro y dárselo a una empresa que lo explote, pero que un "privado" se dedique a educar y formar a nuestros niños, es una amenaza neoliberal al sagrado panteón de la igualdad.

Todavía, encima, haciéndose los distraídos con el Arena, en el Congreso de diciembre, el Frente Amplio a instancias de otro de sus candidatos, tuvo la brillante idea de proponer sacarle más plata a los que producen y ahorran. "Que pague más el que tiene más". ¿Y quién pagó las decenas de millones de dólares del Arena? Pues, todos los usuarios de teléfonos del país. Se pagó con las tarifas que, al ser monopólicas, terminan configurando un impuesto indirecto. De esos que el Frente Amplio dice repudiar.

Se les subió el poder a la cabeza. Tal como lo anunciara Lord Acton: "el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente…"

En pocos meses largará la campaña electoral. De ella participará la Sra. Cosse. Parece elemental que sea interrogada públicamente acerca del gastito que se mandó y a los otros tres que la flanquean en la interna del Frente, si coinciden con sus prioridades, económicas y sociales.

Es hora de que se vayan. Hasta por el bien de la propia izquierda uruguaya. Para que pueda depurarse y renovarse.

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