Ignacio De Posadas
Ignacio De Posadas

Ancap no es Sendic

Puesto de otra manera: el desbarajuste de Ancap no se explica solo por el Sr. Sendic. Lo ocurrido, llevar al ente camino a la quiebra, es una barbaridad y no hay duda que el Sr. Sendic carga con una gran responsabilidad (repetir como alegre consuelo que de la investigadora no han saltado delitos, es lamentable). Pero castigando al ex - presidente, (lo que podrá ser justo o no), no se conseguirá evitar que el fenómeno vuelva a darse de futuro.

Para que una entidad, que vende un producto esencial en régimen de monopolio, llegue a la fundidera de Ancap tienen que darse muchas cosas.

Personas, por supuesto:

Un presidente de la República, soberbiamente irresponsable;

Un Director de OPP, dogmáticamente ajeno a la realidad.

Ambos omisos a los deberes de sus cargos.

Un Vicepresidente y un Ministro de Economía, que no se animaron a jugársela públicamente ante el inminente desastre que hoy confiesan haber conocido perfectamente.

Un Ministro de En

Puesto de otra manera: el desbarajuste de Ancap no se explica solo por el Sr. Sendic. Lo ocurrido, llevar al ente camino a la quiebra, es una barbaridad y no hay duda que el Sr. Sendic carga con una gran responsabilidad (repetir como alegre consuelo que de la investigadora no han saltado delitos, es lamentable). Pero castigando al ex - presidente, (lo que podrá ser justo o no), no se conseguirá evitar que el fenómeno vuelva a darse de futuro.

Para que una entidad, que vende un producto esencial en régimen de monopolio, llegue a la fundidera de Ancap tienen que darse muchas cosas.

Personas, por supuesto:

Un presidente de la República, soberbiamente irresponsable;

Un Director de OPP, dogmáticamente ajeno a la realidad.

Ambos omisos a los deberes de sus cargos.

Un Vicepresidente y un Ministro de Economía, que no se animaron a jugársela públicamente ante el inminente desastre que hoy confiesan haber conocido perfectamente.

Un Ministro de Energía cuya capacidad y formación profesional dificultan cualquier explicación de su pasividad ante el daño económico en obvia gestación.

Un Presidente de Ancap, como ya vimos (y que hoy parece ser lo único visible).

Otros directores y numerosos gerentes, que no podían ignorar lo que ocurría (pero que si lo ignoraban, son culpables de gruesa incompetencia).

Por último, un sindicato, que ha sido presto en apuntar con el dedo a diestra y siniestra (o, más bien, sólo a diestra) pero diligente en hacerse el sota cuando le conviene.

Pero, dicho todo eso, hay algo más. Algo de fondo. Estructural, como hoy está de moda decir.

Si las entidades fueran manejadas por santos, cualquier estructura funcionaria. Pero como los santos son escasos, es hora de mirar más a fondo.

El propio Mujica la ve venir, cuando en su carta-boomerang dice “no acompañaré proyecto de enajenación”, algo de lo que nadie ha hablado (hasta ahora). Abriendo el paraguas, que le dicen.

La cosa es así: en otra estructura, en una empresarial, el Sr. Sendic (antecesores, sucesores y concomitantes) no habrían podido armar el desparramo que armaron en Ancap. Es que para empezar, no habrían llegado jamás a puestos de gerencia o dirección.

Lo que ocurrió en Ancap fue porque:

- Ancap no es de nadie.

- Ancap no responde a nadie.

- Los directores de Ancap son elegidos por razones ajenas a la empresa y a sus objetivos.

- El propio sentido de Ancap, en la realidad, no es manufacturar productos de la mejor calidad posible con la mayor eficiencia posible, para beneficio de sus clientes y de sus dueños. Porque no tiene ni dueño, ni clientes. Solo mandantes y mandados.

- Si no se ataca eso, Ancap - y todos los demás entes públicos - estarán siempre a la merced de los Sendic que genere el sistema político.

¿Neoliberal? Llamalo como quieras.

Si te importa más eso que pagar el combustible más caro del mundo y después de eso tener, encima, que capitalizar al fenómeno que te lo vende, jorobate y no te quejes.

Ahora, si tenés la mente un poco abierta, pensá en que existen otras opciones.

No sólo la privatización, que Mujica ve como alternativa inminente ante el desastre. Hay caminos que pueden asustar menos a nuestra izquierda conservadora y ser exitosos, (vbgr., beneficiar al consumidor -las políticas macroeconómicas y sociales se hacen de otra manera, democrática: en forma trasparente, votada y controlada)

Como por ejemplo, privatizar no la propiedad, sino el régimen jurídico de los entes autónomos, haciendo que su dirección y sus funcionarios sean seleccionados y actúen como ocurre en el mundo real.

Incluso que sus verdaderos dueños, todos nosotros, lo seamos realmente, no bajo la mentira que se ejerce hoy, sino pudiendo comprar acciones. Hasta se podría dar a los funcionarios participación en la propiedad, a ver si eso los ayuda a no fundirla, reclamando siempre más al tiempo de dar siempre menos. Todo con mayoría estatal, auditorías externas y controles, para tranquilidad de los conservadores

No es un espejismo. Es bien posible. Más aún, ya hay proyectos de ley concretos, redactados y presentados hace muchos años.

Pueden pedirles a los senadores de la Comisión Investigadora que los haga desempolvar del archivo.

Hacen una lectura menos divertida que la competencia epistolar por el “yo no fui”, pero tanto más útil!

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