Hernán Sorhuet Gelós
Hernán Sorhuet Gelós

El problema de la “marea verde”

Se publicó en estas páginas un artículo sobre las investigaciones que están realizando científicos del Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental (IMFIA) de la UdelaR, con el propósito de conocer mejor la dinámica del fenómeno creciente en nuestro país, de las floraciones algares y de cianobacterias, especialmente en aguas del Río de la Plata.

La aparición de la “marea verde” es un problema muy serio, no solamente porque estas bacterias se concentran en millones de individuos y liberan una toxina capaz de afectar nuestra salud, sino porque además inhabilita el uso de las playas cuando llega la temporada estival, y estropea abrevaderos en ríos y arroyos del país perjudicando la producción pecuaria.

Sabemos que su proliferación tiene que ver con la presencia creciente en el agua de nutrientes que estimulan su reproducción, provenientes de las actividades humanas en el medio rural y en centros poblados, y seguramente también como resultado de las alteraciones que está provocando el cambio climático.

Por ello es tan importante que nuestros científicos se aboquen a hallar las respuestas a muchas preguntas que están planteadas desde hace un tiempo, y que podrían ayudar a prevenir estas indeseables floraciones de verano.

La complejidad del asunto en buena medida está marcada por las características tan singulares de nuestro estuario platense. Es un crisol dónde se mezcla el agua dulce con la salada, las claras con las turbias, las corrientes frías y cálidas, los arrastres de los ríos Paraná y Uruguay -y otros tributarios menores-aportando sedimentos y elementos contaminantes (provenientes de las actividades en el medio rural y en los centros poblados).

Esta inusual mezcla de factores determina su singularidad ecosistémica, marcando la existencia de una fauna y flora de interacción muy particular.

Si pretendemos conocer las variaciones del comportamiento del Río de la Plata, se debe desentrañar cómo y cuánto lo afectan algunas variables externas, como por ejemplo la contaminación antrópica, y la propia variación climática. El objetivo es llegar a establecer un sistema de predicción de los eventos de floración que nos permita anticiparnos y neutralizarlos lo mejor posible.

Como se sabe las cianobacterias son microorganismos muy especializados porque, a diferencia de otras bacterias, solo viven en el agua. Además son las únicas que poseen pigmentos clorofilianos, que les permiten realizar fotosíntesis y le confieren su característico color.

El punto de partida de este problema es que la aparición de las “mareas verdes” es un claro indicador de que algo está mal en ese lugar. Y como todo apunta a que las actividades humanas descuidadas -y muchas veces irresponsables- son la causa de su génesis, allí es dónde hay que poner la mayor atención para atacar y corregir el problema.

El cuidado ambiental es, por lejos la mejor inversión que la sociedad puede hacer para asegurarse índices elevados de protección de la salud pública, y al mismo tiempo, las mejores condiciones para desarrollar de manera sustentable al país.

Pero para conseguirlo, una vez más debemos recordar que el conocimiento científico y los avances tecnológicos son nuestros aliados más confiables y necesarios.

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