Hernán Sorhuet Gelós
Hernán Sorhuet Gelós

Mal por donde se lo mire

Como era de esperar, a medida que aparecen por "cuenta gotas", los documentos referidos al proyecto de construcción de una megaplanta de celulosa —firmados en secreto entre la empresa extranjera y el Gobierno uruguayo—, surgen toda clase de cuestionamientos.

Ahora fue el turno de dos calificados expertos, quienes por escrito le remitieron al Director Nacional de Medio Ambiente (Dinama) una serie de cuestionamientos sobre la Puesta de Manifiesto de la Viabilidad Ambiental de Localización (VAL) de la planta en territorio uruguayo.

Se trata del Arq. Pablo Ligrone —doctorado en Ordenamiento Territorial y Urbanismo en La Sorbona de París; Prof. Grado 5 de la Facultad de Arquitectura—, y de la Arq. Astrid Sánchez con formación en Evaluación Ambiental Estratégica de la Universidad Politécnica de Madrid, y técnica de la Unidad de Planificación de la Dinama.

Cuando las gestiones se encaran mal, siguen igual y así deberían terminar.

Las partes decidieron ubicar la planta en las proximidades de Pueblo Centenario (Durazno) sobre el río Negro, antes de conocer la opinión experta de la Dinama y otros organismos. Para cumplir en algo con las formalidades establecidas, la empresa presentó un documento que justificaría esa localización, pero los mencionados especialistas le informaron por escrito a la Dinama, que el mismo no cumple con las exigencias básicas impuestas por la ley 18.308 (y el decreto 221/009) de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible.

Uno de los aspectos cruciales criticados es la ausencia de aportes de expertos en urbanismo, ordenamiento territorial y en gestión del territorio que, entre otras cosas, conlleva a que el enfoque de los estudios realizados no considere de manera integral el alto impacto socio-económico-ambiental que el megaemprendimiento tendrá en cinco departamentos, y no solo en Durazno. Esos impactos territoriales necesariamente deberán motivar la revisión de sus Directrices Departamentales.

Subrayan la incomprensible ausencia de esta evaluación, del impacto que tendrá, entre otros temas, el transporte en la región cuando la planta esté funcionando. Hablamos de la permanente llegada de insumos y la distribución de la gigantesca producción que prevé realizar. Sin esta información el proyecto, tal cual se presenta, carece de toda sustentabilidad.

Se promete la realización de estudios de otros aspectos fundamentales del proyecto mediante informes que se harán por separado lo cual constituye, según Ligrone y Sánchez, una estrategia equivocada porque de esa forma jamás se tendrá la dimensión real de los impactos de todo el sistema funcionando —que es lo que impone la realidad. ¿Qué pasará con la vía férrea para sacar la celulosa, el transporte de insumos químicos, las modificaciones exigidas en el Puerto de Montevideo, la línea de alta tensión para la conexión con la red nacional de electricidad? Además se está proponiendo un procedimiento riesgoso e inaceptable, debido a que se pretende conseguir primero la aprobación de las autoridades y luego la realización de los estudios; "la carreta delante de los bueyes". Y hay más. Hace agua por todos lados.

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