Hernán Sorhuet Gelós
Hernán Sorhuet Gelós

Decisión política y participación civil

A solo cuatro meses de la realización de la Cumbre de París sobre el cambio climático, están estancados los temas de alta relevancia que se pretenden acordar entre las naciones del mundo. Aún restan algunas reuniones importantes de negociación.

A solo cuatro meses de la realización de la Cumbre de París sobre el cambio climático, están estancados los temas de alta relevancia que se pretenden acordar entre las naciones del mundo. Aún restan algunas reuniones importantes de negociación.

Mientras tanto, nuestro país todavía no ha presentado su Contribución Nacional (conocido por su sigla en inglés INDC) para combatir el cambio climático.

Se trata de un compromiso formal acerca del esfuerzo que cada nación está dispuesta a realizar, tanto para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, como para mejorar las posibilidades de adaptación a los cambios que están en marcha -y los que vendrán- de sus comunidades.

A diferencia de lo que impuso el famoso Protocolo de Kioto a los países que lo aprobaron, las INDC son compromisos nacionales voluntarios que cuentan con la enorme ventaja de decidirse con total libertad, según las visiones, necesidades, posibilidades y prioridades de cada nación.

¿Dónde radica la dificultad? En que cuando se apruebe el nuevo protocolo (¿será en París?) todas esas expresiones de voluntad se harán obligatorias. Recordemos que el nudo gordiano de las negociaciones siempre está en aspectos económicos, en intereses nacionales y corporativos que son prioritarios para sus defensores, por encima de amenazas planetarias como el cambio climático, que tan elevado costo ya está teniendo en la producción, la salud, el bienestar, los ecosistemas y la economía de los pueblos. A lo que hoy nos comprometemos será muy difícil de no respetar mañana.

Lo preocupante es que resta muy poco tiempo y aún ni siquiera están planificadas las instancias de discusión y consulta, que permitan una formulación de la Contribución Nacional consensuada y coherente con el desarrollo sustentable que necesitamos se despliegue en Uruguay. El plazo para su presentación vence el 30 de setiembre.

Recordemos que al asumir Tabaré Vázquez su segunda presidencia el pasado 1º de marzo, con muy buen criterio informó que el cambio climático será uno de los temas principales de su administración. Sin embargo, esta inquietante quietud que se constata en el gobierno frente a la inminente realización de la COP 21 de París, pone en duda la voluntad que expresó.

La debilidad que ha caracterizado a las negociaciones internacionales en procura de preparar y aprobar el Protocolo de París -que rija los destinos del mundo en materia de mitigación y adaptación al cambio climático a partir de 2020- también afectó negativamente a la preparación de las contribuciones nacionales.

Porque los países ni siquiera se pusieron de acuerdo en el formato y los requisitos exigibles para su presentación.

Cada gobierno terminó presentando su documento como mejor le pareció, lo cual dificulta enormemen- te su procesamiento, comparación, compilación y presentación.

Como vemos, son muchos los aspectos importantes de las negociaciones internacionales sobre cambio climático que se encuentran en un estadio muy precario.

Falta decisión política y participación civil. Una condiciona a la otra y así no se avanza.

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