Hernán Sorhuet Gelós
Hernán Sorhuet Gelós

La clave es el agua

Al promediar el segundo decenio del siglo algunos grandes temas parecen estar llegando a la mayoría de edad. Aunque más no sea en el terreno de las promesas (las buenas intenciones y la retórica) el perfil ambiental está presente en los organismos internacionales, en las estructuras gubernamentales, en el sector privado, en la educación, en la comunicación y en la opinión pública.

Al promediar el segundo decenio del siglo algunos grandes temas parecen estar llegando a la mayoría de edad. Aunque más no sea en el terreno de las promesas (las buenas intenciones y la retórica) el perfil ambiental está presente en los organismos internacionales, en las estructuras gubernamentales, en el sector privado, en la educación, en la comunicación y en la opinión pública.

Casi nadie discute al desarrollo sustentable como modelo más conveniente a seguir, cuando se pretende construir una sociedad más justa, sana y armoniosa.

Pero este cambio de mentalidad demanda mucho tiempo y paciencia, pues ataca en sus cimientos a costumbres y creencias muy arraigadas en la forma de pensar y de trabajar.

Nuestro país se apresta a iniciar un nuevo período de gobierno, con renovadas autoridades. Aunque todas las secretarías de estado deben jugar un papel decisivo para crear las condicionas más favorables pensando en el bienestar de la población, algunas de ellas merecen especial atención.

Desde su creación en mayo de 1990 el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente tiene la enorme responsabilidad de fijar y ejecutar esas políticas, donde el agua aparece como uno de los elementos fundamentales y prioritarios.

Desde entonces la apuesta por el cuidado ambiental continuó elevándose mediante la aprobación de las reformas constitucionales de 1996 (art. 47) y 2004 (arts. 47 y 188), así como de algunas otras normas entre las que sobresale la Ley General de Protección del Ambiente (Nº 17.283) de noviembre de 2000.

Desde entonces la protección ambiental es de interés general en Uruguay. Nuestra Carta Magna obliga a todas las personas a abstenerse de cualquier acto que cause depredación, destrucción o contaminación graves al ambiente. Hace una referencia explícita a los recursos hídricos —por su esencialidad para la vida— diciendo que el acceso al agua potable y al saneamiento, constituyen derechos humanos fundamentales. Establece que la política nacional de Aguas y Saneamiento estará basada en el ordenamiento territorial, la conservación, la protección ambiental, la gestión sustentable —solidaria con las generaciones futuras del agua— y la preservación del ciclo hidrológico. Gigantesca y trascendental tarea es la que tiene el Ministerio del Ambiente.

En reciente entrevista a esta diario, el titular de la Dirección Nacional de Medio Ambiente del próximo gobierno, Ing. Alejandro Nario, señaló que el agua potable es su principal preocupación, y advirtió lo que se sabe desde hace un tiempo; que su situación es crítica.

Es fácil imaginar lo que esta situación repercute en la calidad de vida de la gente, en la homeostasis ambiental, en la producción y el turismo.
Un ataque frontal y a fondo a este problema marcará nuestro futuro. Desde luego necesitará del compromiso de todos los sectores del gobierno nacional y de los departamentales.

Si este es el derrotero que fijará el próximo gobierno, estará dando un paso fundamental hacia el desarrollo sustentable en Uruguay, y necesariamente deberá ser acompañado por todos los estamentos de la sociedad.

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