Hernán Sorhuet Gelós
Hernán Sorhuet Gelós

Cambio de estrategia

Es notorio el marcado descontento de la gente por el fallido desempeño del Frente Amplio en su actual mandato.

Su gestión ha fracasado en todos los temas fundamentales de la administración (seguridad, educación, salud, empleo, lucha contra la pobreza, costo de vida, costo del estado, política exterior, mantenimiento de la red vial nacional), y en muchos otros secundarios.

El "modelo" se percibe agotado y sin rumbo definido, cuando nos encontramos en el preámbulo de una nueva elección nacional (2019) —y a continuación las departamenta- les (2020).

El país está necesitando un cambio de manera urgente e impostergable porque el deterioro social y económico que avanza día a día, ha colocado al país en una situación de gran fragilidad e incertidumbre.

Los reiterados discursos de la izquierda pregonados sin descanso durante muchas décadas ya no son de recibo. Basta mirar lo que ha sucedido en toda Latinoamérica con estos experimentos fallidos, y en muchos casos manchados por gravísimos hechos de corrupción y abusos de poder.

El Partido Nacional está bien posicionado para asumir la conducción del país en 2020. Pero necesita de un compromiso mucho mayor al que ha sido tradicional de sus principales referentes y dirigentes a lo largo y ancho del territorio nacional. Así lo demanda la crítica coyuntura política que atravesamos.

No se puede repetir lo ocurrido en las últimas dos elecciones en las cuales el Frente Amplio obtuvo mayorías parlamentarias, triunfando en 11 departamentos en 2009 y en 14 cinco años después y a los pocos meses perdió la mayoría de ellos frente a los partidos fundacionales. Recordemos que en la elección departamental de 2010, el Partido Nacional triunfó en 12 departamentos, el Frente en 5 (perdió 6) y el Partido Colorado en 2. Mientras que en 2015 los bancos ganaron 12 gobiernos departamentales, el Frente 6 (perdió 8) y los colorados 1.

Queda claro que el electorado se comporta de manera muy diferente cuando el llamado a las urnas es para elegir autoridades nacionales o locales, a pesar de estar separados por unos pocos meses.

Muchos votantes se sienten libres de elegir al candidato presidencial y a sus representantes parlamentarios, por fuera del partido político que habitualmente escogen en la elección local. En este singular fenómeno juegan un papel fundamental los caudillos y dirigentes locales, que son los que ostentan la capacidad de aglutinar al electorado partidario para elegir intendentes y ediles.

Nos encontramos en un punto de inflexión en lo que tiene que ver con los destinos de todos los uruguayos, porque la situación general no da más. Razón por la cual se hace imprescindible que los referentes y líderes departamentales de todo el país asuman una fuerte postura proactiva en favor del triunfo blanco en noviembre del año entrante. Hay que "quemar las naves" por la presidencia. Será como adelantar las departamentales, que luego del triunfo en noviembre les dejará allanado el camino para alcanzar sus legítimas y máximas aspiraciones locales.

Asimismo, las internas son muy importantes pero en esta coyuntura claramente estarán subordinadas a esa máxima responsabilidad que enfrentaremos cuando vayamos a las urnas para elegir a los próximos conductores de esta nación.

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