Hernán Sorhuet Gelós
Hernán Sorhuet Gelós

Cambio climático en Uruguay

Aun no siendo entendido en estos temas, todos nos damos cuenta de que están ocurriendo cambios evidentes en el comportamiento del clima.

La ciencia lo confirma recurriendo a mediciones y registros de muchos años, de manera de darle mucha más confiabilidad de las conclusiones que se saquen.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha elaborado informes que se refieren al asunto. En "Uruguay: El Cambio Climático aquí y ahora" señala que en los últimos cien años en nuestro país la temperatura aumentó 0.8º C, lo que a primera vista puede resultar de poca magnitud pero sí es relevante, porque se trata de temperatura promedio. Entre las muchas variables que ha afectado, se menciona que los períodos de heladas (tiempo entre la primera y la última del año) son más cortos, reduciéndose su severidad y frecuencia.

Las lluvias aumentaron un 30%, sobre todo en primavera y verano. A principio del siglo XX se registraban 1.000 milímetros anuales pero para finales del mismo la cifra trepó a 1.300 mm.

Estas dos variables tienen efectos importantes en el comportamiento de la diversidad biológica, por lo tanto influyen en la dinámica de los ecosistemas, en el sistema hidrológico, en la producción agropecuaria, en la salud, etc.

Con respecto al nivel del mar en las costas uruguayas el estudio confirma que subió 11 centímetros entre 1902 y 2003. Aunque son 6 centímetros menos que la media mundial, el dato demuestra que se verifica en nuestro país una de las alertas emitidas por los organismos más especializados en este fenómeno —el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)— que afecta la zona más sensible del territorio: la faja costera. Este proceso se acentuó en las últimas tres décadas, confirmando su directa vinculación con el calentamiento global provocado por el aumento significativo de las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero, en la segunda mitad del siglo pasado.

El informe también hace referencia a lo que denomina "eventos extremos". Las lluvias y temperaturas fuera de lo normal han aumentado en frecuencia e intensidad, no solo en Uruguay sino en la región. Pero también se incrementaron las sequías, lo que redondea un panorama preocupante.

Son malas noticias porque corrobora y cuantifica la existencia de un problema, que potencia la necesidad de trabajar cada vez con más ahínco y dedicación en las estrategias de adaptación al cambio climático. Son la principal defensa que tenemos para minimizar todo lo posible sus impactos y efectos negativos sobre la gente, la producción, la salud, los ecosistemas, etc.

Nuestros expertos también proyectaron qué podemos esperar en los próximos cincuenta años.

Todo aumentará: prevén que la temperatura podría ascender de 1 a 2.5º C; las lluvias serán más intensas; el nivel del mar podría subir entre 12 y 20 centímetros para la década de 2050; las tormentas, granizadas, vientos intensos continuarán aumentando a ritmos variables —con costes millonarios para la sociedad y la producción. Como vemos nuestro país inició un recorrido hacia su "tropicalización" con consecuencias muy importantes. Como nunca antes debemos fortalecer nuestra resiliencia.

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