Hernán Sorhuet Gelós
Hernán Sorhuet Gelós

Cambio climático y la fauna

Los científicos más reputados del planeta afirman que el cambio climático está afectando a todo el planeta, aunque de formas diferentes.

Para nuestro país los pronósticos señalan que probablemente en las próximas décadas se irá notando los efectos del incremento de la temperatura media anual y del régimen pluviométrico.

El ascenso de la temperatura y la caída de más lluvia provocarán una reacción directa en los ecosistemas, promoviendo un incremento en el desarrollo de la flora, tanto en cantidad de ejemplares como en volumen verde.

Con el paso del tiempo nuestro campo tenderá a parecerse más a Río Grande del Sur. Si esto se verifica también habrá algunos cambios evidentes en la fauna, como ya está ocurriendo.

Uno de los más confiables indicadores de la situación ambiental de una región es el comportamiento de la fauna.

Aumentarán las especies e los individuos si las condiciones les resultan favorables, y lo contrario a la inversa.

Por eso podemos decir que el pronóstico climático para nuestro país, lenta y silenciosamente se va confirmando a través del comportamiento de los animales salvajes.

Ya desde hace varios años los especialistas informan de la presencia de especies propias de ecosistemas más tropicales, en algunos de los departamentos fronterizos con Brasil. Primero fue la detección de ejemplares de pacas y agutíes en campos de Cerro Largo y Treinta y Tres.

Luego se le sumaron confirmaciones sorprendentes como la presencia de monos aulladores negros en Artigas y Rivera, tanto de ejemplares solitarios como de algún grupo de 7 u 8 individuos.

Quién iba a decir que se podría observar al impresionante tucán grande en nuestros montes de Cerro Largo, Treinta y Tres y Rocha; o la confirmación del yaguarundí en territorio arachán (felino de buen porte, totalmente negro que habita desde México hasta Argentina, con la excepción de Chile).

Estos son algunos ejemplos -no lo únicos- que se pueden mencionar como posibles indicadores de que están cambiando las condiciones climatológicas de nuestra subregión.

Nada tiene que ver con muchas especies que hoy se han asilvestrado en nuestro territorio como resultado de su buena adaptación al mismo, pero a partir de la introducción deliberada o accidental realizada por los seres humanos. La lista es larga pero, a título de ejemplo mencionaremos algunas muy obvias: jabalí, liebre, ciervos axis y dama, estornino, cabra cimarrona, búfalo de agua, esturión, carpa, mejillón dorado, geko de Mauritania, y desde luego la paloma común, gorrión, ratón minero, rata negra y parda.

Esta nueva realidad ambiental que se viene instalando de manera gradual amerita tomar las precauciones del caso.

Debemos prepararnos con suficiente antelación y lo mejor posible para minimizar los impactos negativos del cambio climático, y aprovechar algunas ventajas que seguramente nos ofrecerá. Por eso nos urge centrarnos especialmente en las medidas de adaptación, para que la nueva realidad que se está afianzando nos permitan recibirla con los ajustes y cambios necesarios en los sistemas de salud y de producción agropecuaria, para lograr los mejores resultados.

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