Hernán Sorhuet Gelós
Hernán Sorhuet Gelós

Aprovechar los recursos

A medida que el sector turístico nacional va mejorando en todos los aspectos, surgen posibilidades que presentan potenciales muy interesantes.

La profesionalización de estas actividades son una necesidad sine qua non para llevarlas a un buen nivel de desarrollo, con muy buena rentabilidad y generación de empleos.

Claro está que atravesamos tiempos muy singulares porque rara vez enfrentamos una pandemia como la actual, sin fecha de vencimiento. Pero estamos aprendiendo que la peculiaridad de este desafío conlleva a aguzar el ingenio y a optimizar las oportunidades que están a nuestro alcance.

Con muy buen criterio, los ministerios de Turismo, Ambiente, Ganadería, y los gobiernos departamentales de Maldonado y Rocha realizaron el lanzamiento de la Temporada de Avistamiento de Ballenas. Podría considerarse que esta actividad resulta poco relevante. Sin embargo posee un muy interesante potencial a ser aprovechado.

Cada año tenemos el privilegio de ser visitados en nuestras costas oceánicas por ejemplares de la ballena Franca Austral. Es una de las paradas en su ruta migratoria. Durante buena parte del año se alimenta en las proximidades de la Antártida (Atlántico Sur), y luego se aleja del polo buscando aguas más cálidas. Desde julio a octubre tenemos el enorme privilegio de observar desde la costa uruguaya la inspiradora presencia de estos gigantes del mar. Son pocos los países que cuentan con este privilegio natural, razón por la cual hay que prestarle mucha atención al potencial turístico que tiene.

En nuestras aguas asumen un comportamiento único y espectacular para los observadores; es el que corresponde al ciclo anual de cortejo y reproducción de la especie. Se trata de conductas únicas y visibles a mucha distancia, que atrapan el interés de las personas.

Este atractivo turístico tiene la singularidad de ocurrir en los espacios abiertos más amplios que existen, caracterizados por una excelente circulación de aire, lo que los hace especialmente compatibles con las medidas de precaución para combatir los contagios con el virus Sars-Cov-2. Por lo tanto, es una actividad que no demanda ningún protocolo adicional a los impuestos para la circulación y permanencia de las personas en los ambientes costeros al aire libre.

Nuestro país cuenta con varios puntos recomendados para la observación que se extienden desde Playa Hermosa hasta Cabo Polonio.

Además de la observación costera, es posible disfrutar de una experiencia más intensa a través de la observación más cercana de las ballenas, utilizando los servicios de empresas autorizadas, cuyas embarcaciones se aproximan a ellas respetando los 300 metros de distancia permitidos, con el fin de no perturbar la conducta de los animales.

Estamos hablando del disfrute, el cuidado y el uso sustentable de una parte del patrimonio biodiverso nacional.

Es muy alentador que las autoridades nacionales y departamentales, así como organizaciones de la sociedad civil, comerciantes, emprendedores y representantes de las comunidades locales compartan objetivos, aúnen esfuerzos para lleva adelante con éxito proyectos que armonicen perfectamente el desarrollo y la conservación.

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