Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

¿De qué se sorprenden?

En el día de ayer se conocieron expresiones del presidente de la República manifestando su preocupación y sorpresa con la situación fiscal.

En el día de ayer se conocieron expresiones del presidente de la República manifestando su preocupación y sorpresa con la situación fiscal.

Según publicó Búsqueda, en una reunión con los ministros de la Suprema Corte de Justicia, Vázquez dijo que el desequilibrio en las cuentas públicas es “muy preocupante” y el panorama económico “peor al que esperaba”. El ministro Pérez Manrique agregó que el presidente reveló su inquietud por lo “complicadas que están las finanzas del gobierno, con un abultado déficit, con los índices en baja y la preocupación de lo que pueda pasar con Brasil”.

Ayer mismo el expresidente Mujica salió al cruce: “En todo caso es el mismo equipo económico”. La argucia de Vázquez para no otorgar el aumento a los judiciales y poner en duda el cumplimiento de promesas de campaña (como también admitió Mujica tal vez “no haya tanta plata para cumplir las promesas electorales”) es sencillamente inadmisible.

Urbi et orbi la mayoría de los economistas se cansaron de alertar que la economía se desaceleraba y que no era posible sostener el ritmo de aumento del gasto público. La tradición nacional de utilizar las finanzas públicas con fines electorales -exacerbada en las administraciones frentistas- una vez más compromete nuestro futuro.

Las consecuencias están a la vista, tenemos un déficit fiscal tan alto como a la salida de la crisis de 2002, una deuda pública que no para de crecer y una de las inflaciones más altas del mundo. Nadie puede asombrarse por esta calamidad, es la consecuencia inequívoca de una política económica que se defendió a capa y espada negando enfermedades. Las consecuencias están a la vista, como afirmó el propio Mujica, si el actual equipo económico es el mismo del gobierno anterior ¿Qué aprecio tiene el Dr. Vázquez por la inteligencia de los uruguayos para decirnos que le sorprende el estado de las finanzas públicas? ¿No se le alertó una y mil veces de esta situación? ¿No se le dijo que el Frente Amplio iba a tener que elegir entre mantener los equilibrios macroeconómicos o cumplir con sus promesas electorales? No puede salir bien parado de estas preguntas, ni el presidente ni el equipo económico.

El problema de fondo, si el amable lector me permita que insista con la perseverancia de Catón con la destrucción de Cartago, es que el Uruguay necesita una regla fiscal. Mientras el manejo de las finanzas públicas dependa de la veleidad de los gobiernos siempre tendremos el ciclo perverso de ajustar las cuentas en el primer año para gastar como desquiciados en el último. Las instituciones económicas endebles, de las que la ausencia de regla fiscal es solo quizá el ejemplo principal, es el gran debe de nuestro país para sostener un crecimiento genuino y autónomo.

Ahora, expuesta la desastrosa política económica frentista, no debemos dejar que los pases de facturas entre Vázquez y Mujica oculten la continuidad de la conducción económica. La economía se desacelera con desequilibrios importantes y eso es peligroso, como sabemos por experiencia propia. En vez de pensar que la gente es tonta haría bien el gobierno en reconocer su responsabilidad e intentar corregir lo que aún es posible. Nadie nos devolverá la oportunidad perdida en la extraordinaria bonanza que dilapidamos.

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