Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

Reflexiones del presidente Cardoso

Esta semana tuvimos el honor de recibir en Montevideo al expresidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso, invitado por el Centro de Estudios para el Desarrollo en el marco de los festejos por sus primeros tres años, para exponer sobre “América Latina, entre el populismo y el desarrollo”.

El presidente Cardoso hizo gala de su conocida cultura e inteligencia para analizar en términos históricos, culturales e institucionales, el devenir de la región, su presente y sus perspectivas de futuro, ante un auditorio que lo siguió con ávido interés.

El populismo, con su raíz latinoamericana fue uno de los primeros aspectos donde se detuvo. Señalando los diferentes tipos que hemos tenido del fenómeno desde Getulio Vargas a Perón, hasta sus versiones contemporáneas, por cierto presentes en distintos continentes, potenciado por la tecnología y los nuevos medios de comunicación que permiten una apelación directa y emocional al electorado. El presidente Cardoso, que se maneja muy bien con las redes sociales, marcó como un punto relevante el tipo de mensajes que se pueden expresar, verbigracia, en Twitter, donde los mensajes negativos, de tono exaltado, son los que predominan ante la imposibilidad de desarrollar análisis más elaborados de los acontecimientos.

Los avances tecnológicos, que está cambiando las formas de producción y comercialización de bienes y servicios, con su consecuente impacto en el mundo del trabajo, fue otro punto relevante en que se detuvo. Las cadenas de producción de la globalización y los cambios vertiginosos en los tipos de empleos que se crean y destruyen son una de las características de nuestro tiempo que pautan una mayor incertidumbre, aunque el mundo sea cada vez más próspero. Nuevas ideas, como la renta universal, fueron mencionadas por el presidente como algunos de los debates que traerán estos cambios revolucionarios.

Un aspecto bien interesante de la conferencia fue la propia adscripción ideológica de Cardoso, siendo no solo un estadista de fuste sino uno de los intelectuales más influyentes en América Latina en el último medio siglo largo. Cardoso declaró que nunca fue dependentista, confusión que se desató por el título de su célebre libro escrito junto a Enzo Faletto “Dependencia y desarrollo en América Latina”. También afirmó que más adelante, durante su gobierno, lo tildaron de “neoliberal”, lo que tampoco es, señalando que en todo caso sería liberal pero nunca “neo”.

La relevancia de un estadista como Fernando Henrique Cardoso que presidió un país de 200 millones de personas, la mayor economía de América Latina y la sexta del mundo, un verdadero país-continente en su dimensión y diversidad, es inconmensurable. En un continente, además, donde salvo Chile y Uruguay es difícil encontrar exgobernantes respetados dentro y fuera de fronteras, Cardoso marca alto la vara ética, intelectual y política. En el prólogo de la autobiografía de Cardoso el presidente norteamericano Bill Clinton señala que “Nadie ha servido a Brasil mejor y con mayor fidelidad”. Por su manejo sensato de la economía, la modernización del país y las políticas sociales efectivas que supo poner en marcha, sin dudas Fernando Henrique aparece como una de las voces más necesarias para pensarnos mejor y otear los horizontes de mejores futuros.

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