Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

Ramón Díaz (1926 - 2017)

El sábado falleció el Dr. Ramón Díaz, a quien sin hipérbole alguna se puede definir como el intelectual uruguayo más importante del último medio siglo largo.

El sábado falleció el Dr. Ramón Díaz, a quien sin hipérbole alguna se puede definir como el intelectual uruguayo más importante del último medio siglo largo.

Abogado de profesión, su inagotable curiosidad y prodigiosa inteligencia lo llevaron a incursionar, hasta convertirse en experto, en la economía, la filosofía política o la historia universal entre muchas otras áreas. No es común, y cada vez menos, encontrar una persona que pueda combinar un conocimiento enciclopédico semejante con una inteligencia despierta que lo convirtieron en una de las opiniones más respetadas del país.

Si bien supo cumplir con brillo las diversas funciones públicas que le encomendaron, en particular la de Director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto en el gobierno de Jorge Pacheco Areco y la de Presidente del Banco Central en el gobierno de Luis Alberto Lacalle, su principal vocación fue siempre el debate de ideas.

Fue ese llamado irrefrenable el que lo llevó a fundar primero la revista y luego el semanario Búsqueda, en sus comienzos una publicación doctrinaria en defensa del liberalismo, en dónde se intercalaban artículos sobre política monetaria o fiscal con otros de vuelo filosófico y comentarios de la coyuntura. Ese verdadero apostolado en defensa de las ideas de la Libertad en solitario durante los oscuros años del dirigismo más atroz alumbró luego de la dictadura a nuevos liberales más jóvenes formados bajo su influencia.

Es importante destacar una faceta de su persona muchas veces ignorada y es su compromiso con la libertad política y los derechos humanos. Su semanario fue suspendido varias veces en dictadura, fue el primer medio dónde aparecieron reivindicaciones por los desaparecidos y el mismo Ramón Díaz dos veces fue encarcelado, pasándola muy mal en una de ellas en que su familia no pudo dar con su paradero por varios días.

Hombre de profunda fe católica, su generosidad intelectual y don de gente con los jóvenes que se interesaban por sus ideas, y en especial con sus alumnos a los que dedicaba incansables horas, pautan el cariño que despertó en las nuevas generaciones.

Sus artículos y editoriales marcaron la agenda pública del país. Entre sus libros se destacaron en los ‘80 los dedicados a criticar los monopolios legales y a defender una mayor apertura de la economía. Su obra maestra, sin embargo, sería su último libro, Historia económica de Uruguay, de 2003, probablemente el libro más importante publicado en nuestro país en varias décadas por su profundidad de análisis no solo económico, sino también, institucional, cultural y político. A nivel internacional se destacó al punto de llegar a ser presidente de la Sociedad Mont Pelerin, fundada por el premio Nobel de Economía Friedrich Hayek, que reúne a los principales intelectuales liberales a nivel global.

En el plano personal, quiero reconocerlo como la persona de mayor peso individual en la formación de mis ideas y valores. Las numerosas horas de charlas con Ramón fueron siempre un tiempo de aprendizaje intelectual y humano inconmensurable. Su legado sigue abrigando la esperanza de que algún día nuestro país sea la gran nación abierta, libre y próspera por la que luchó a brazo partido con acendrado patriotismo. Que en paz descanse, querido amigo y maestro.

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