Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

Ser más libres

El presidente electo Luis Lacalle Pou durante la campaña señaló que una medida para evaluar si un gobierno es exitoso es ver si al finalizar las personas son más libres que al comienzo.

El F.A. en términos generales no hizo retroceder al Uruguay en los índices de libertad económica habitualmente utilizados, el problema que ocurre con otros indicadores de desarrollo, es que permanecer estancados.

Por eso es clave que el próximo gobierno tenga presente la necesidad de avanzar en reformas estructurales que vienen largamente demoradas y que serán claves para poner al país en camino al desarrollo. Más allá de los acuciantes temas del corto plazo que serán el frente fiscal y cómo mejorar la competitividad, existe una agenda de mediano y largo plazo, con temas en los que el nuevo gobierno quizá solo pueda hacer la siembra, incluso quizá ni los brotes verdes, pero que son indispensables con la mirada puesta más allá de la coyuntura.

Un área clave es la inserción internacional, ya que el país ha queda fuera de negociaciones multilaterales relevantes y no tiene tampoco ninguna bilateral en marcha. Ante un escenario en que el amague de resurrección del Mercosur parece haber abortado por las diferencias que desde esta semana se presentan entre los gobiernos de Argentina y Brasil y la oposición creciente en Europa a la sempiterna negociación comercial con nuestro bloque, la proactividad de la Cancillería es indispensable.

Debemos lograr flexibilizar el Mercosur, para que se parezca más a la Alianza del Pacífico, y tener la independencia de alcanzar acuerdos con socios relevantes sin esperar la aprobación ni sufrir el veto de nuestros vecinos. Países como Australia o Nueva Zelanda nos han sacado una ventaja importante en los últimos tres lustros que es necesario comenzar a recuperar. Un Estado más eficaz y eficiente que solo alcanzaremos mediante una verdadera reforma del Estado, también es un elemento vital. Parte del problema, dada la dimensión que tiene hoy en Uruguay es que debe pesar menos sobre los hombros de los contribuyentes, tener menor cantidad de empleados y ser más competente en las áreas de su exclusiva responsabilidad. El incremento del gasto público en muchas áreas en que tenemos peores resultados es un signo de fracaso evidente que debe ser corregido.

Una reforma del mercado laboral que permita reconocer situaciones diferentes, no solo en materia de dinamismo económico, como hoy en día, sino también por tamaño y localización, verbigracia, permitirá recuperar inversión, generar más puestos de trabajo e incrementar salarios reales. Al final del día los salarios dependen de la productividad del trabajo y no de la fijación nominal, lo que luego de 5 años de destrucción de trabajo deberíamos tener claro, por lo que debemos ir hacia un sistema que cuide el trabajo e incremente salarios de forma sustentable y no en base a voluntarismos efímeros. Existen otras reformas importantes, como la educativa o un verdadero impulso a la infraestructura, la de las empresas públicas para que sean más eficientes y tengamos menores tarifas, entre otras.

En definitiva, no es menor ni liviana la tarea que tiene por delante el próximo gobierno, pero tiene la oportunidad de cumplir con la mesura de un buen gobierno definida por el presidente electo: ser más libres.

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