Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

Keynes y Hayek, el enfrentamiento

La década de 1930 marca la llegada de Hayek a Londres y el comienzo de la primera etapa de intercambio fluido con Keynes. En este período es que encontramos también el enfrentamiento más duro entre ambos.

Hayek, luego de una serie de presentaciones en la London School of Economics (LSE) tomaría un puesto estable en la institución, mientras que Keynes se mantuvo siempre cercano a su alma mater en Cambridge.

El bagaje intelectual de Hayek era muy diferente al de sus colegas ingleses. Formado en la tradición de la escuela austríaca de economía, muchos de sus razonamientos, aunque pudieran estar acertados, eran vistos con escepticismo, al tiempo que sus dificultades para manejarse en inglés pautaron una recepción bastante fría.

Alentado por su principal promotor, Lionel Robbins, Hayek escribió a pocos meses de su llegada un artículo en Economica, la revista de la LSE, una recensión sobre el libro de Keynes Tratado sobre el dinero. Hayek procuró causar cierta sensación con su comentario y ciertamente lo logró. Su ataque al estilo y al fondo de la obra de Keynes fue duro, señalando que era un libro “con un grado de oscuridad que es casi insoportable” y que “uno nunca puede estar seguro si entendió al Sr. Keynes bien”. Como era de esperarse, también lo acusaba de desconocer la teoría monetaria austríaca, en especial los desarrollo de Eugen von Böhm-Bawerk.

En su respuesta Keynes no se mostró más complaciente. Comentando la obra de Hayek Precios y producción, escribió: “es uno de los entreveros más espantosos que jamás he leído, con apenas algunas posiciones sólidas”. La discusión continuaría por un tiempo, entre acusaciones de problemas con las definiciones básicas, mala teoría económica, oscurantismo innecesario y escasas concesiones al adversario. En algún punto el debate fue perdiendo sentido, y sus propios protagonistas no estaban del todo seguro de sus puntos, como llegarían a confesar.

En 1933 Keynes publicaría su libro Los medios para la prosperidad, que reunía una serie de artículos publicados en The Times que marcaría una nueva etapa del debate, más fructífera e interesante. La polémica comienza a migrar desde los áridos y enrevesados aspectos de la teoría monetaria en que ninguno se terminaba de sentir cómodo, hacia el terreno de la política económica en que se volcaban con nitidez sus diferencias fundamentales. En ese libro Keynes plantearía uno de los argumentos claves que desarrollaría en la Teoría General; en circunstancias de alto desempleo y recursos ociosos, el gasto público puede ayudar a reactivar la economía y elevar el empleo sin causar inflación.

Hayek, por su parte, mientras luchaba por plasmar coherentemente sus propias ideas en materia monetaria, también comenzaría a desplazarse a otro terreno, al que finalmente dedicaría el resto de su obra: las posibilidades del desarrollo de una sociedad libre desde el punto de vista de sus condiciones económicas, culturales e institucionales. Para Hayek el camino propuesto por Keynes constituía un peligro para las democracias liberales, al tiempo que denunciaba la identidad fundamental entre el socialismo y el nazismo. Sobre esta nueva etapa del debate volveremos próximamente.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)