Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

Los fundamentos de la Libertad (I)

Durante los años de predominio keynesiano, Friedrich Hayek trabajó intensamente en la reelaboración de la doctrina liberal para actualizarla al siglo XX.

Si bien existen valores y principios imperecederos, deben enfrentar una circunstancia distinta, que requiere otra forma de expresarlos y la búsqueda de soluciones a los nuevos problemas que enfrentan las sociedades.

Esta tarea la acometió Hayek en uno de sus libros más importantes, Los fundamentos de la Libertad, editado en 1959. En sus propias palabras: “Mi objetivo es describir un ideal, demostrar cómo puede alcanzarse y explicar lo que su realización significaría en la práctica.” Dentro de la batalla de ideas de su tiempo era necesario, en primer lugar, comprender qué posición era la que debía defenderse: “Para triunfar en la gran contienda ideológica de esta época, es preciso, sobre todo, que nos percatemos exactamente de cuál es nuestro credo; poner en claro dentro de nuestra propia mente lo que queremos preservar y lo que debemos evitar.”

En esta obra se confirma el paso del economista al estudioso de la filosofía política, como confiesa su autor: “Aun partiendo de mi preocupación original por los problemas de la política económica, he derivado lentamente a la tarea ambiciosa y quizá presuntuosa de abordarlos restableciendo con la mayor amplitud los principios básicos de la filosofía de la libertad.”

Esto implica no solo adoptar una preferencia particular por la libertad como valor, sino la comprensión de su relevancia para que florezcan los demás valores que consideramos relevantes: “Es precio demostrar que la libertad no es meramente un valor singular, sino la fuente y condición necesaria de la mayoría de los valores morales.”

Las definiciones de libertad han sido muchas a lo largo de la historia, dependiendo de las concepciones particulares de cada época, así como dentro de un mismo tiempo, verbigracia el nuestro, muchas veces significamos distintos conceptos, hasta a veces opuestos, con la misma palabra. La libertad que defiende Hayek es la que minimiza la coacción y sus efectos dañinos, la que entiende que ninguna persona puede estar sometida a la arbitrariedad de otra, y que la forma de hacerlo es a través de un Estado de Derecho que establezca leyes universales e impersonales a las que el propio Estado debe estar sometido en su actividad como agente económico.

Esta definición implica que existe un ámbito de acción privada dentro de la cual cada persona es enteramente libre, y un ámbito de acción social en la que el Estado preserva nuestros derechos fundamentales, sin avasallarlos, y permite la cooperación libre y espontánea que posibilita el desarrollo de la sociedad civil y una economía pujante. Esta es la diferencia entre libertad y libertades, como explica Hayek: “La diferencia entre libertad y libertades es la que existe entre una condición en virtud de la cual se permite todo lo que no está prohibido por reglas generales y otra en la que se prohíbe todo lo que no está explícitamente permitido.”

Ahora bien: ¿Cómo se desarrollaron las condiciones que permitieron el surgimiento de la libertad, el progreso de la civilización y el crecimiento económico de los últimos dos siglos? Ante la falta de espacio, deberá ser el tema de nuestro próximo artículo.

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