Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

Forma y fondo

La campaña electoral que ya despunta se desarrollará en el clima de debate.

Varios analistas y políticos han opinado que esperan una campaña áspera y dura, por lo que está en juego, por la inmediatez de las redes sociales y por el clima que percibían. Es indudable que algunos episodios alentaban esa posibilidad, y bastan un par de declaraciones desafortunadas para terminar de inclinar la pendiente en un sentido que luego es difícil de revertir en el fragor de la lucha.

El acto organizado por las juventudes de los principales partidos políticos en conmemoración de los 35 años del que se realizara en el Obelisco contra la dictadura, alumbra la esperanza de que el barro no es el destino ineluctable. Realmente resultó formidable ver que los jóvenes frentistas, blancos, colorados e independientes se pusieran de acuerdo en defender bases de acción común que implican la defensa de la libertad, la democracia y el respeto recíproco. No es poca cosa en los tiempos que vivimos, donde han triunfado en varios países candidatos y partidos con campañas parapetadas en el odio y el desprecio.

Dentro de la proclama leída en la convocatoria en el Palacio Legislativo había un punto especialmente importante; el llamado a que las diferencias entre los partidos se expresen dentro de un marco democrático respetuoso. Puede parecer menor, o haber pasado desapercibido, pero creo que es el más relevante. El respeto por las formas, tantas veces denostadas, es absolutamente central para la convivencia civilizadas. No hay fondo sin forma, como no existe libertad sin límites, como no puede desarrollarse un debate sustantivo sin el respeto a normas básicas.

En tiempos de noticias falsas, manipulaciones en redes y campañas sucias es realmente alentador que una convocatoria conjunta de las juventudes de los partidos políticos se preocupe por este asunto. Es vital comprender que las diferencias naturales, legítimas y muchas veces abismales, se manifiesten dentro de un terreno previamente acordado, donde no vale todo, y cada uno comparta la responsabilidad de mantener esas reglas de juego.

Se podrá señalar que hay sectores, como los oficialistas que respaldan la dictadura venezolana, que notoriamente no terminan de valorar la democracia y la libertad como corresponde. También que el gobierno ha incurrido en prácticas deplorables con los ciudadanos que han criticado al presidente o al ministro del Interior, lo que no contribuye al clima al que se aspira. Todo eso es cierto, pero por ello es más relevante aún esta proclama de los jóvenes, que se sobrepone a los yerros de sus líderes octogenarios y promesas sesentonas.

"Suave en la forma y fuerte en el fondo" recomendaba Friedrich Hayek a la hora de debatir. Acordado el ámbito dentro del cuál pueden expresarse las discrepancias de buena fe, con honestidad y veracidad, bienvenido el choque de ideas expresadas con inteligencia y convicción. Sobre los temas que importan y no sobre lo episódico. Sobre los asuntos en que se juega la suerte del país y no sobre peleas personales.

Los jóvenes de todos los partidos han hecho muy bien en marcar la cancha y poner el listón alto para el año que está por comenzar. Ojalá que los dirigentes de todos los partidos que fueron a escucharlos estén a la altura de sus jóvenes.

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