Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

Elecciones en los Estados Unidos

En poco más de dos semanas comenzará el largo proceso electoral que culmina hacia fin de año en los Estados Unidos con la elección presidencial. El candidato republicano, naturalmente, será el actual jefe de Estado Donald Trump, mientras que el demócrata se definirá en los próximos meses.

El panorama luce especialmente agitado por el juicio político que enfrenta el presidente en la Cámara de Senadores y su particular estilo pero, a su vez, la economía le juega a favor y probablemente lo continúa haciendo

El fenómeno Trump ha dado para los más diversos análisis. Su estilo y su discurso y sus políticas son ambiguas. La parte más negativa ha sido su proteccionismo y la guerra comercial que ha desatado, así como las presiones sobre la Reserva Federal para disminuir la tasa de interés, al tiempo que su reforma tributaria que redujo la carga fiscal sobre las empresas parece haber tenido un impacto claramente positivo.

Con buenas cifras sobre creación de puestos de trabajo y el desempleo en mínimos históricos, la carta económica juega fuerte para el lado de la reelección del actual mandatario. Su popularidad actualmente es muy baja, pero es probable que salga fortalecido del proceso de impeachment que será rechazado por la mayoría republicana en el Senado.

El lado demócrata es el más interesante ya que la interna está abierta. Esta semana se llevó adelante el séptimo debate entre sus candidatos, último antes de que comience el proceso de elección por estado en Iowa. El favorito es el exvicepresidente Joe Biden, que basa su campaña en los logros de la gestión que encabezó el presidente Obama. Su perfil de demócrata moderado parece hacerlo el indicado para la elección nacional, aunque su retórica de retorno a un status quo preTrump no parece entusiasmar a una sociedad con nuevos problemas y reclamos.

Sus más serios competidores hasta el momento son los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren que representan al ala izquierda del partido y compiten por un electorado bastante similar. Sus propuestas, sin embargo, pecan de demagógicas y van desde programas de salud y educación gratis para todos a la fabricación estatal de medicamentos. La prédica declaradamente socialista, verbigracia, de Sanders, parece chocar aún con el sano sentido común norteamericano.

El ingreso reciente del exalcalde de Nueva York, Mike Bloomberg es una novedad que puede sacudir la interna demócrata. Si bien aún marca bajo en las encuestas, su estrategia es dejar pasar los primeros estados que votan en el proceso interno y sumarse más adelante con una campaña multimillonaria. En caso de que para entonces el campo haya quedado reducido a pocos candidatos su perfil moderado, pueda competir con el de Biden.

Como cada cuatro años las elecciones norteamericanas brindan un gran espectáculo. La formidable democracia de EE.UU. en su continuidad de George Washington a Donald Trump resulta admirable en su diversidad e intensidad. El actual mandatario, pese a todos sus pesares, aparece como favorito, pero faltan muchos meses como para que pueda darse por definida. De lo que no quedan dudas es que en debates, actos, entrevistas y convenciones nuevamente será un proceso digno de seguir con atención.

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