Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

Después de las internas

El resultado del domingo ubicó a los partidos políticos en la grilla de partida en la carrera rumbo a octubre.

En un panorama que las encuestas muestran favorable a la alternancia en el poder. El principal desafío del Frente Amplio pasa por recuperar el apoyo de los desencantados mientras que el de la oposición es lograr una coordinación efectiva.

El Partido Nacional, como ya había ocurrido en las dos elecciones anteriores, fue el más votado, incrementando su caudal hasta alcanzar los 448.132 votos. La holgada victoria de Luis Lacalle Pou le permitió cerrar la fórmula partidaria la misma noche de la elección con una candidata apoyada por sus competidores. Puede resultar curioso que el partido que tuvo la interna más agitada haya podido resolver de común acuerdo la fórmula presidencial sin inconvenientes.

Paradójicamente, los conflictos se trasladaron a la interna del partido de gobierno, que tuvo una campaña tan unitaria que resultó anodina y carente de gracia. Al momento de escribir estas líneas no está resulta aún la candidata a la vicepresidencia, pero ya ha desatado conflictos, declaraciones públicas de algunos grupos y malestar visible en algunos dirigentes. La magra votación del Frente Amplio, además, despertó las alarmas en el oficialismo y gana terreno la conciencia de que necesita reaccionar para ser competitivo en octubre; resta saber si tendrá la oportunidad, la capacidad y el tiempo necesarios. Con el tiempo transcurrido desde la elección y el descarte de la segunda candidata más votada indudablemente la elección tiene que ser suficientemente convincente para compensar el conflicto o el Frente comenzará la campaña con nuevos problemas en vez de soluciones.

El Partido Colorado seguramente arrojó la interna más sorpresiva, no por el triunfo en sí de Ernesto Talvi, sino por su contundencia. No era fácil imaginarse que pudiera tener más de la mitad de los votos del partido y sacarle una ventaja importante a un político de la trayectoria y capacidad de Julio María Sanguinetti. Indudablemente es una victoria que fortalece al nuevo abanderado y permite la renovación partidaria de la forma más efectiva, que es el parricidio. Seguramente, si logra zanjar con éxito la designación del candidato a vicepresidente, el partido de Rivera partirá en buenas condiciones para aumentar su votación hacia octubre.

Entre los partidos chicos también existieron novedades. La sorpresivamente buena elección de Manini Ríos y la magra votación del Partido Independiente, quedando por debajo del Partido de la Gente, el PERI, el Partido Verde Animalista y Asamblea Popular también merece un destaque. El crecimiento de Cabildo Abierto planteará tensiones dentro de la oposición, ya que en vista de las declaraciones de varios candidatos no parece posible, al menos hoy, que se sienten todos en una misma mesa.

Más allá de las anécdotas, las demagogias y las campañas sucias, esta semana cambió radicalmente el semblante político. El Partido Nacional sorprende resolviendo sus conflictos y ya concentrado en octubre y el Frente Amplio resolviendo disputas luego de una interna sin conflictos, pero también sin vitalidad. El viento parece soplar en favor de la oposición, pero la campaña que comenzó esta semana será determinante.

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