Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

Los desafíos de la coyuntura

La presentación de la Rendición de Cuentas, amén del ajuste fiscal que ya había sido anunciado, trae información que vale la pena analizar para tener un panorama completo de la visión que tiene el Poder Ejecutivo sobre la coyuntura. A partir de allí se pueden sacar algunas conclusiones relevantes que el mero análisis de la pertinencia y suficiencia del ajuste pueden dejar de lado.

La presentación de la Rendición de Cuentas, amén del ajuste fiscal que ya había sido anunciado, trae información que vale la pena analizar para tener un panorama completo de la visión que tiene el Poder Ejecutivo sobre la coyuntura. A partir de allí se pueden sacar algunas conclusiones relevantes que el mero análisis de la pertinencia y suficiencia del ajuste pueden dejar de lado.

Comencemos por observar las nuevas proyecciones de crecimiento, que sufren una revisión a la baja. Para este año la nueva previsión es 0,5%, para 2017 es 1%, para 2018 es 2% y para 2019 (único que no varía) es 3%. El crecimiento acumulado, por tanto, para el actual período de gobierno, sería de 7,7% aproximadamente, la mitad del previsto originalmente en el Presupuesto (14,6%).

También las proyecciones del déficit fiscal fueron revisadas, en este caso al alza, comenzando este año con un déficit de 4,3% del PIB. De forma coherente fueron revisadas las estimaciones de la deuda pública, alcanzando la bruta el 67,1% del PIB en 2018, casi 10 puntos más que en 2015.

Finalmente, las proyecciones del Índice de Precios al Consumo también fueron corregidas, alcanzando la de 2016 el 9,9% y descendiendo gradualmente luego, a lo largo del resto del período, hasta el 6,7% en 2019.

La evolución reciente de la economía ha llevado al gobierno a proponer un ajuste fiscal ya que entendió, acertadamente, que de no hacerlo la trayectoria fiscal comprometería la estabilidad macroeconómica. El peso del ajuste propuesto recae fundamentalmente en el aumento tributario, ya que se espera recaudar 385 millones de dólares más las modificaciones al IRPF, IASS e IRAE. A eso deben restarse 50 millones de dólares que se dejarán de recaudar por la baja de 2 puntos de IVA en las compras por medios electrónicos. Por el lado del gasto, se estima que se ahorrarán unos 125 millones de dólares con la reforma de la Caja Militar y disminución de gastos en la Administración central, empresas públicas, distribución de Ancap. El ajuste total suma aproximadamente un punto del producto y el gobierno estima que junto a la evolución proyectada de la economía hacia 2019, le permitirá culminar el período de gobierno con un déficit fiscal de 2,5% del PIB.

Es positivo que el gobierno haya reconocido que la economía ya no está en la situación de bonanza que vivió hasta 2014 y haya reducido las estimaciones de crecimiento, pero lamentablemente se quedó corto una vez más. Vale decir, espera que este año la economía crezca 0,5% y el año próximo 1%, cuando las proyecciones, verbigracia, del Centro de Estudios para el Desarrollo son -0,1% para 2016 y cercano a 0% para 2017. De darse este segundo escenario, que ganó terreno con los datos dados a conocer recientemente de la evolución del producto en el primer trimestre del año, el ajuste se va a quedar corto y las estimaciones de déficit y deuda deberán ser revisadas nuevamente el alza. En un momento en que ya estamos en niveles comprometidos no podemos entrar en esta situación, por lo que inevitablemente serán necesarios nuevos ajustes. Sería deseable que el gobierno tomara en cuenta esta posibilidad más temprano que tarde y adopte un criterio más sabiamente conservador que el que ha primado hasta ahora.

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