Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

¿Cuánto Estado queremos?

La campaña electoral rumbo a las elecciones internas está ingresando en su último mes con pocos (pero algunos) debates sustantivos sobre la coyuntura económica.

La discusión sobre cómo resolver el problema fiscal que heredará la próxima administración, con un déficit fiscal cercano al 5% del producto y una relación deuda pública sobre el producto en el entorno del 70%, no deja margen para seguir agravando el asunto como, lamentablemente, ha hecho el gobierno actual.

En este sentido es interesante el intercambio entre candidatos presidenciales como Lacalle Pou, Larrañaga, Talvi y Daniel Martínez sobre qué hacer respecto al tema. Hay una primera pregunta de fondo a responder: ¿es razonable nuestra carga tributaria? ¿Debe ser mayor o menor? Existen los defensores de que debe aumentarse, como Olesker o Andrade, pero vale agregar que si fuera por ellos tendríamos una economía centralmente planificada por el Estado con los consecuentes resultados terribles de esa experiencia a lo largo del tiempo y a lo ancho del mundo.

Daniel Martínez ha expresado que “globalmente” la carga tributaria que tiene el país es adecuada y que más adelante profundizará en su propuesta. Como no agrega mayores pistas se arriesga a que se interpreten sus pa-labras: ¿está pensando en aumentar algunos impuestos? ¿Cuáles? Habrá que esperar quizá a la resolución de la interna, pero es necesario que explicite su visión en este tema para que los uruguayos podamos votar con las cartas vistas.

Lacalle Pou, Larrañaga y Talvi, entre los candidatos de la oposición que se han expresado sobre el asunto, piensan que la carga fiscal es elevada y debe reducirse. Lacalle Pou y Talvi, además, han puesto números sobre la mesa, estimando que pueden ahorrarse unos 900 o 1000 millones de dólares por año. En este caso, la mejora de la situación fiscal del país vendría por el lado de la disminución del gasto y no por el del incremento de tributos.

Las definiciones (o indefiniciones) de los candidatos también nos brindan información sobre las respectivas visiones de país. ¿El Estado en Uruguay es demasiado grande, demasiado chico o es del tamaño adecuado? Hay quienes poniendo la carreta delante de los bueyes piensan que tener un Estado grande es símbolo de desarrollo, colocando a los países escandinavos como modelo, ignorando las diferencias culturales, institucionales y el grado de apertura y de competitividad de sus mercados, o sea, ignorándolo casi todos. En buen romance, para Uruguay un Estado que siguiera engordando con esas referencias sería suicida para el país.

Sopesando las características de nuestro país el Estado es demasiado grande y además la calidad del gasto público es demasiado mala. Es, entonces, no solo posible, sino necesario bajar el gasto público para mejorar el problema fiscal, pero también porque necesitamos un Estado que sirva al país y no un país que viva para sostener al Estado. Por supuesto que todo el mundo va a estar de acuerdo en que debe gastarse mejor, pero con eso no alcanza. Hay que gastar menos, reforzando los músculos del Estado en las áreas vitales en términos económicos y sociales y perdiendo la grasa que nos quita competitividad y es un lastre para el país.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)