Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

La Concertación va por Montevideo

En estos días en que comienza a difundirse la propaganda quizá la principal novedad de nuestro sistema de partidos está pasando desapercibida. Es que no tiene jingle, no tendrá publicidad en los medios masivos ni tendrá un candidato a presidente en campaña, y sin embargo, cobija la esperanza de medio país.

En estos días en que comienza a difundirse la propaganda quizá la principal novedad de nuestro sistema de partidos está pasando desapercibida. Es que no tiene jingle, no tendrá publicidad en los medios masivos ni tendrá un candidato a presidente en campaña, y sin embargo, cobija la esperanza de medio país.

Ha nacido el Partido de la Concertación, destinado a lograr que Montevideo pueda dejar atrás 25 años de ignominiosos gobiernos frentistas que tienen postrada a nuestra hermosa ciudad para encausarse con una administración moderna, eficaz y eficiente. El nuevo partido no dirime candidato a presidente en las internas como los restantes (aunque debe cumplir el requisito de alcanzar al menos 500 votos), no tendrá candidatos en octubre al Parlamento, pero será una herramienta fundamental en mayo de 2015 para que todos quienes procuramos un cambio en la capital del país podamos votar juntos.

Tendrá al menos dos candidatos, uno por el Partido Nacional y otro por el Partido Colorado, y quizá un tercer candidato independiente. El candidato colorado ya está anunciado y será Ney Castillo, un hombre de probada capacidad en el sector privado y que ha desarrollado una exitosa carrera profesional. El candidato nacionalista, amén que resta la definición oficial, debería ser Jorge Gandini, quien hace ya dos años está trabajando en ese proyecto, creó el movimiento departamental Montevideo se Puede y tiene probadas credenciales como parlamentario y gestor público. Sería un grave error del Partido Nacional pretender cambiar a un candidato a la intendencia ya instalado y que ha trabajado como nunca antes con tiempo, dedicación y profesionalismo.

Existe la posibilidad de que el Partido de la Concertación tenga otro candidato, independiente de los dos partidos fundacionales, que pueda otorgar una alternativa interesante para quienes prefieran una opción diferente a las ya planteadas.

Las elecciones de mayo de 2015 en Montevideo, por tanto, ya no serán testimoniales. Las encuestas marcan que la Concertación peleará de igual a igual con el Frente Amplio por el ostentoso sillón Chesterfield de Ana Olivera. Una ciudad tapada de basura pese a los constantes anuncios de nuevos planes de limpieza, oscura por la falta de luces, con espacios públicos abandonados a la delincuencia y a las drogas y un tránsito cada vez más caótico en que ir de un punto a otro de la ciudad lleva el doble de tiempo que hace unos años, exigen respuestas de fondo. Ya no será creíble el candidato frentista que se postule porque sea quien sea cargará con una montaña de contenedores de peso muerto de las gestiones anteriores. Lo que no se pudo resolver en 25 años es irrisorio prometer que ahora sí se podrá solucionar en 5.

Hoy todos los partidos están concentrados, lógica y naturalmente, en las elecciones internas. A pocos días de que ocurra ese hecho decisivo para las elecciones de octubre y noviembre sería absurdo pretender otra cosa, ya que de los candidatos que surjan dependerá las posibilidades reales de competencia de los partidos. Pero ello no es óbice para desatacar con alegría que para quienes queremos entrañablemente a esta ciudad en que nacimos y vivimos el nacimiento del Partido de la Concertación es esperanzador y removedor. Montevideo se merece la oportunidad de mejorar, el tiempo del Frente Amplio ha caducado.

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