Hebert Gatto
Hebert Gatto

Volviendo a las elecciones

Las máquinas se encuentran en la grilla de partida, prontas para comenzar, aunque no existe un convencimiento general de la necesidad de hacerlo. Como si el momento aún debiera aplazarse hasta la conclusión definitiva del torneo mundial de fútbol, aunque para nosotros este haya perdido gran parte de su atractivo.

Argentina o Alemania no son opciones que entusiasmen a los aficionados divididos entre la precisión teutónica y la afinidad cultural y geográfica, ninguna de ellas con demasiada emoción. Lo que no implica que la puja electoral se convierta en una alternativa que motive a los orientales; ingresan a ella como una obligación a cumplir.

Dentro de ese clima de abulia, el Frente Amplio ya ha comenzado la campaña, con visitas casi personalizadas de su fórmula (contactos con vecinos en los barrios) tanto en el interior como en Montevideo. Se pretende que esta forma de publicidad es mejor que el debate, reclamado por sus rivales, el que según insiste Vázquez, gener

Las máquinas se encuentran en la grilla de partida, prontas para comenzar, aunque no existe un convencimiento general de la necesidad de hacerlo. Como si el momento aún debiera aplazarse hasta la conclusión definitiva del torneo mundial de fútbol, aunque para nosotros este haya perdido gran parte de su atractivo.

Argentina o Alemania no son opciones que entusiasmen a los aficionados divididos entre la precisión teutónica y la afinidad cultural y geográfica, ninguna de ellas con demasiada emoción. Lo que no implica que la puja electoral se convierta en una alternativa que motive a los orientales; ingresan a ella como una obligación a cumplir.

Dentro de ese clima de abulia, el Frente Amplio ya ha comenzado la campaña, con visitas casi personalizadas de su fórmula (contactos con vecinos en los barrios) tanto en el interior como en Montevideo. Se pretende que esta forma de publicidad es mejor que el debate, reclamado por sus rivales, el que según insiste Vázquez, genera un mero show mediático. La verdad es que ni Vázquez ni Sendic parecen estar bien dotados para el debate público, el mismo que en su momento, es bueno recordarlo, le resultó muy adverso al candidato a Presidente.

Rehusar la controversia mediática puede ser útil mientras su partido se mantenga con ventaja pero dudoso si ella desapareciera. Especialmente cuando las ciencias sociales han establecido que los debates son un instrumento útil -aunque no sea el único-, no sólo para instruir auditorios sobre temas políticos sino porque permiten evaluar la habilidad global de los candidatos. Además de ser instrumentos de democracia directa, sin que ello excluya a los diálogos vecinales. Un punto que la coalición debería considerar con más cuidado.

Tampoco al Frente le resultará tan fácil desarrollar la campaña, como en el noventa y nueve. A pesar de la obediencia partidaria y la mística frentista, el candidato a Presidente deberá vencer dos oposiciones. Una proveniente del grupo de los ocho, que desde la izquierda tradicional no parece demasiado convencido de las virtudes de la socialdemocracia vazquista y seregnista; otra más seria e inmediata, la proveniente de los sectores aliados a Constanza Moreira inclinada a una izquierda moderna (de tipo bolivariano) y por ende más fuertemente opositora, incluyendo el proceso electoral. Si bien a su vez ambas oposiciones mantienen contradicciones internas, algunas de tipo personal, no resulta sencillo augurarle al Frente un gobierno sencillo si llegara a triunfar.

Por el lado de los restantes partidos las cosas merecen consideraciones variadas. Los colorados de Vamos Uruguay luego de la última decisión de Bordaberry, y sea cual sea el camino de los batllistas de Amorín, parecen haber optado por el peor de los caminos.

Cerrando los brazos, en lugar de abrirlos, pese a ser una minoría en términos nacionales, eligieron una senda estrecha que no parece, electoralmente hablando, prometerles ningún futuro. Mientras los nacionalistas tomaron un camino exactamente inverso, acertando al reunir a todas las fracciones partidarias bajo una misma fórmula electoral. Lo que a su vez podría facilitarle las cosas durante una factible segunda vuelta, haciendo más sencillo atraer el voto colorado, particularmente el de los desplazados. Lo cual puede colocar a los Independientes en la envidiable posición de minoría decisiva. Pero largas y complejas son las sendas del Señor.

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