Hebert Gatto
Hebert Gatto

Nacionalismo y deporte

Los acontecimientos posteriores a la eliminación de Uruguay de la Copa del Mundo, así como su relativamente temprana derrota en el ámbito deportivo, están dando lugar, tanto aquí como en el exterior, a juicios polémicos y contradictorios sobre lo sucedido. Del inicial repudio al Comité de Disciplina de la FIFA ahora se habla de la responsabilidad de Suárez hacia su seleccionado, del error defensivo de sus abogados al negar los hechos, así como, se agrega, de un cierto chovinismo que habría dominado a los uruguayos y que merece el más franco repudio. Un cambio en la temperatura crítica que merece considerarse y cuya atingencia corresponde evaluar.

Sobre la sanción a Luis Suárez, junto a muchos, nos expedimos oportunamente descalificando al tribunal actuante incapaz de reunir los elementos procesales que sostienen cualquier juicio. Allí se condenó sin acreditar los hechos justificantes. Tal como si se penara a alguien sin agregar al proceso la causa, el hacer criminoso, que da raz

Los acontecimientos posteriores a la eliminación de Uruguay de la Copa del Mundo, así como su relativamente temprana derrota en el ámbito deportivo, están dando lugar, tanto aquí como en el exterior, a juicios polémicos y contradictorios sobre lo sucedido. Del inicial repudio al Comité de Disciplina de la FIFA ahora se habla de la responsabilidad de Suárez hacia su seleccionado, del error defensivo de sus abogados al negar los hechos, así como, se agrega, de un cierto chovinismo que habría dominado a los uruguayos y que merece el más franco repudio. Un cambio en la temperatura crítica que merece considerarse y cuya atingencia corresponde evaluar.

Sobre la sanción a Luis Suárez, junto a muchos, nos expedimos oportunamente descalificando al tribunal actuante incapaz de reunir los elementos procesales que sostienen cualquier juicio. Allí se condenó sin acreditar los hechos justificantes. Tal como si se penara a alguien sin agregar al proceso la causa, el hacer criminoso, que da razón al juicio. No se trata de la falta de nexo causal entre acción y resultado, ni de la ausencia de intención en el agente: aquí directamente se omite probar el hecho dañoso, la prueba de la alegada dentellada causante del delito. Lo que justifica plenamente la defensa efectuada por los abogados actuantes, que ante la ausencia de evidencia solicitaron se declare la inexistencia del delito.

Respecto a la reacción unánime de los uruguayos rechazando la sanción, nada más comprensible. Siguiendo un compartido sentimiento universal, el deporte es valorado como la práctica más adecuada para la emulación, buscando a su través la superación física e intelectual y el triunfo en la competencia. Nada más humano, por razones de autoestima, que la satisfacción de lograrlo en condiciones equitativas. Ello con la particularidad que, proyección e identificación mediante, el esfuerzo de los deportistas es sentido como suyo por una población que lo vive como su intervención en la gesta deportiva. Nunca gana o pierde un seleccionado: lo hace un pueblo en su conjunto. De allí la importancia que reviste para el deporte mantener la limpieza de las formas y la igualdad de los contendientes. Nada más frustrante que la maniobra, perder en la liga lo que se ganó en la cancha, como muchos piensan que ocurrió en este caso.

Lo que sucedió después atiende a otra realidad. El confuso y tardío pedido de perdón de Luis Suárez seguramente obedeció a un arreglo entre el Barcelona y la FIFA. Un acuerdo entre caballeros, alejados de toda emoción. En este campo ya no interviene el deporte sino otra cosa, impera el fútbol-comercio con sus negocios, arreglos y transferencias. Allí es el territorio de la FIFA, una institución capitalista que administra millones de dólares en un mundo posmoderno donde el deporte es un mecanismo productivo.

En esa mezcla opaca entre el mundo administrado y el de la gente, los nacionalismos, las camisetas y los himnos se mezclan y confunden inextricablemente con las transacciones e intereses. Un plano donde se codean deportistas sanamente inspirados, con otros dedicados al negocio a los que poco importan los sentimientos populares. De alguna manera en estos sucesos ambos ámbitos intervinieron y se enfrentaron. Por eso, porque defendió su dignidad y la justicia sigo creyendo que el pueblo uruguayo actuó con razón, que no se levantó por chovinismo sino ante la afrenta a su dignidad.

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