Hebert Gatto
Hebert Gatto

Laicidad

Días pasados, la Intendencia de Montevideo, ante una solicitud del cardenal Daniel Sturla, envió a la Junta Departamental un decreto por el cual se autoriza sobre un padrón en la rambla de Montevideo, próximo a la Aduana de Oribe, a erigir un monumento a la Virgen María. La iniciativa promovió un debate en el que, por un lado, intervino el propio peticionante, mientras que por el otro lo hizo el diputado colorado Ope Pasquet, quien en defensa de la laicidad se pronunció por negar dicha autorización, alegando que ello violaría un principio vigente en el país desde la Constitución de 1918. Un principio, enfatizó, enormemente caro a los uruguayos, que ha facilitado su pacífica convivencia religiosa, así como la más completa libertad de cultos, desde hace casi un siglo.

Días pasados, la Intendencia de Montevideo, ante una solicitud del cardenal Daniel Sturla, envió a la Junta Departamental un decreto por el cual se autoriza sobre un padrón en la rambla de Montevideo, próximo a la Aduana de Oribe, a erigir un monumento a la Virgen María. La iniciativa promovió un debate en el que, por un lado, intervino el propio peticionante, mientras que por el otro lo hizo el diputado colorado Ope Pasquet, quien en defensa de la laicidad se pronunció por negar dicha autorización, alegando que ello violaría un principio vigente en el país desde la Constitución de 1918. Un principio, enfatizó, enormemente caro a los uruguayos, que ha facilitado su pacífica convivencia religiosa, así como la más completa libertad de cultos, desde hace casi un siglo.

Por su parte, el cardenal Sturla consideró que la oposición a la instalación de este símbolo religioso, presente en varios sectores de la sociedad, responde a un reflejo histórico de algunos uruguayos contrario al catolicismo: si se tratara de “una imagen o un símbolo de la religión judía, una estrella de David, seguramente no ocurriría esto. La separación Iglesia-Estado, si bien se procesó hace 100 años, dejó algunas secuelas”. A lo que agregó que no hay en la ciudad ninguna imagen religiosa vinculada al catolicismo, mientras sí existe una de Iemanjá, otra de Confucio y una plazuela dedicada al rabino Jaime Spector.

Digamos que este debate, para nada novedoso, virulentamente presente en el período de secularización, entre 1870 y 1930 (un proceso que tendió con éxito a separar la religión del Estado para confinarla al ámbito privado), está replanteándose en el país al influjo de una “posmodernidad” que procura reubicar el fenómeno religioso y redefinir las fronteras entre lo público y lo privado, de una manera menos radical de lo que se pretendió durante el lapso señalado. Aunque no sea el catolicismo el favorecido por este replanteo cultural.

Anotemos asimismo, que fueren cuales fueren las causas del actual “revival espiritual”, e incluso aceptando la pervivencia de un arraigado anticatolicismo oriental, como alega Sturla, ninguna de ambas razones puede modificar la claridad del art. 5º. de la Constitución de la República, que estatuye de manera terminante que el Estado “no sostiene religión alguna”. Razón por la cual la intendencia montevideana no está habilitada a violar la neutralidad de los espacios públicos mediante la colocación en ellos de íconos religiosos de cualquier naturaleza. Es cierto que en anteriores ocasiones estas violaciones se permitieron, ya mediante la gigantesca cruz implantada en Br. Artigas, ya mediante íconos de otras religiones en otros emplazamientos. Pero, como es obvio, la previas violaciones constitucionales no justifican que ellas se sigan sucediendo, justificando que la ciudad se inunde de imágenes religiosas de múltiples creencias y dudosa estética. Sea cual sea su representatividad ciudadana.

La laicidad entendida como neutralidad del Estado ha sido vehículo de la libertad religiosa que impera en el país. La forma para lograrlo es que el país permanezca sin tomar partido, y no solamente en temas religiosos, sino incluso en lo que atañe a los planes de vida de sus ciudadanos, porque como expresara bellamente Benjamín Constante “que la autoridad se limite a ser justa: nosotros nos encargaremos de ser felices”, especialmente en lo que a los dioses refiere.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)