Hebert Gatto
Hebert Gatto

El caso Sendic

Se ha dicho que todo grupo social, partidos políticos entre ellos, se comportan en ciertos aspectos como los seres humanos individuales: nacen, se desarrollan y se extinguen, repitiendo instancias básicas del ciclo natural. Dejando de lado los excesos en el traslado de los modelos biológicos a la explicación de las sociedades, al menos metafóricamente, esas extrapolaciones suelen resultar útiles. Tal lo que parece estar ocurriendo con el grupo Compromiso Frenteamplista (lista 711), del FA, en estos momentos. Surge y muere sin llegar a la pubertad.

El grupo se creó por iniciativa de Raúl Fernando Sendic, y en 2014 consiguió triunfar en las elecciones internas para luego, arropado por el éxito, convertirse en vicepresidente de la República en el segundo gobierno de Tabaré Vázquez. Previamente, con una breve interrupción cuando fue ministro de Industrias, había integrado el directorio de Ancap entre los años 2005 a 2013, ente al que terminó presidiendo.

Todo anduvo a las

Se ha dicho que todo grupo social, partidos políticos entre ellos, se comportan en ciertos aspectos como los seres humanos individuales: nacen, se desarrollan y se extinguen, repitiendo instancias básicas del ciclo natural. Dejando de lado los excesos en el traslado de los modelos biológicos a la explicación de las sociedades, al menos metafóricamente, esas extrapolaciones suelen resultar útiles. Tal lo que parece estar ocurriendo con el grupo Compromiso Frenteamplista (lista 711), del FA, en estos momentos. Surge y muere sin llegar a la pubertad.

El grupo se creó por iniciativa de Raúl Fernando Sendic, y en 2014 consiguió triunfar en las elecciones internas para luego, arropado por el éxito, convertirse en vicepresidente de la República en el segundo gobierno de Tabaré Vázquez. Previamente, con una breve interrupción cuando fue ministro de Industrias, había integrado el directorio de Ancap entre los años 2005 a 2013, ente al que terminó presidiendo.

Todo anduvo a las mil maravillas para la meteórica carrera de la nueva agrupación política que aprovechando el prestigio de Sendic padre, el romántico guerrillero de los primeros sindicatos agrarios, una figura que la izquierda respetaba y parte de la misma veneraba, amenazó con una suerte de hegemonía temprana dentro del Frente Amplio, que se presumía duradera. Especialmente, además, porque la misma y su conductor contaban con el aval del Pepe Mujica y la anuencia del nuevo Presidente. Tanto que desde sus inicios se lo veía como el delfín en ciernes. Capaz con su sola presencia y la tradición que encarnaba, de irrumpir como el sucesor de su padre, apto para dotar a una izquierda huérfana de ideas pero ávida de ellas, del carisma y la proyección que la declinación biológica de Mujica habilitaba. En el Plenario fue electo para la vicepresidencia prácticamente por unanimidad. Pero, ¡ay la política!, imprevisible y caprichosa como es, suele frustrar las mejores esperanzas. El hombre no daba la talla.

En el 2015 estalló el escándalo de Ancap, una administración dispendiosa, inversiones no meditadas y para nada acordes con las necesidades del país como un todo, lo sindicaron como un administrador irresponsable, poco enérgico e irresoluto. Hoy sometido a la Justicia por sus responsabilidades penales, si es que las tiene. Para hundir el último clavo, surgió la novela de su título, el genetista sin habilitación, el biólogo sin carrera. Su torpe insistencia en contradecirse, en sostener un día lo que negara al siguiente, aceleraron su condena. Lo mismo que su inconsecuencia para desarrollar un mínimo de coherencia en su defensa. Demasiadas tachas para una sola figura que lo derrumbaron en la interna del 2015.

De allí que el caso Sendic resulte paradigmático de los sinsabores de la política. Un hombre que tenía todo para triunfar, que creció como un cometa fulgurante, sin otras razones para ello que la nostalgia y los méritos heredados, desapareció en un santiamén. Como barrido por un huracán. Por más que también suponga una prueba de la inconsistencia de la política uruguaya. Tan efímera en sus glorias como cruel en la condena. No es improbable que Sendic sea una persona honrada, el resultado del proceso pendiente lo dirá. Pero como político ya está juzgado.Hebert Gatto, el caso Sendic, Ancap, Vázquez, Mujica, vicepresidente, enfoques

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