Gustavo Penadés
Gustavo Penadés

El presupuesto

Nada más difícil que pretender anticiparse al futuro en estos tiempos inéditos. De todas maneras, el gobierno de coalición presenta un conjunto de objetivos y metas claras, en un contexto donde la responsabilidad se pone a prueba.

Recibimos una economía estancada, con caída de la actividad, con baja de la inversión externa, con desocupación creciente, inflación y un fuerte endeudamiento. Atrás quedaron los años de bonanza y muchos años de inversiones y gastos “mal hechos”…

El panorama al que debe hacer frente nuestro país, y en especial el equipo económico, es absolutamente diferente a nada que se haya visto antes. Lo es, no tanto por los números, ya que no es la primera vez que Uruguay enfrenta problemas más o menos graves, sea en relación con el déficit fiscal o el sector externo. Lo arduo de estos tiempos es la incertidumbre de estar transitando un camino que nadie conoce. En otras épocas, mayoritariamente, los problemas se originaban en la propia mala praxis, o, a lo sumo, en dificultades regionales, pero raramente mundiales. Hoy el origen de los problemas es fundamentalmente sanitario y mundial.

Desde la salud se derivan efectos en la actividad económica en todo el mundo. Entonces, el gran desafío que se tiene por delante es no saber qué podrá pasar en el mundo con el factor sanitario. ¿Se descubrirá una vacuna efectiva y masivamente se inmunizará a la población o seguirá el mundo con miedo y paralizado? ¿Cuándo se podrán abrir las fronteras y dejar fluir el turismo? ¿La inversión se desviará hacia otros lugares en busca de otras oportunidades?

Ante este panorama, el Poder Ejecutivo tiene la obligación de ser prudente. Si en los gobiernos anteriores reclamábamos prudencia en el manejo de las finanzas públicas, cuánto más necesario es hacerlo en tiempos en que no se puede predecir el mañana. Por eso, el presupuesto que estamos considerando es el que se podía proponer en este momento. Tenemos claro que existen muchos reclamos que se vienen haciendo y sabemos también que serán crecientes. Ante esto lo que podemos afirmar es que por delante tenemos rendiciones de cuentas que deberán ser la oportunidad para formular los necesarios ajustes en las partidas presupuestales. Nosotros tenemos la convicción de que las circunstancias evolucionarán según las previsiones del equipo económico y paulatinamente se irán atendiendo las necesidades. El Presupuesto Nacional no es otra cosa que la formulación económica de las políticas, y, es así entonces que, a medida que la situación se vaya encauzando, pretendemos poder implementar, en el tiempo que reste, la mayor cantidad de compromisos asumidos con la ciudadanía.

En este momento se está haciendo lo que la realidad permite, enfatizando la sustentabilidad de las políticas sociales, en un contexto que las hace necesarias para atender las consecuencias derivadas de la pandemia. Por el lado de los ingresos, se cumple la palabra empeñada de no aumentar los impuestos, buscando, por el contrario, bajar el gasto del Estado en todo aquello que no sea imprescindible para atender los gastos derivados de la emergencia y preparar al país para cuando los tiempos mejoren y se retome el camino del crecimiento.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados