Gustavo Penadés
Gustavo Penadés

Preocupación por el empleo

Durante algunos años, la preocupación por el empleo había pasado a un segundo plano en la vida de los uruguayos. Lamentablemente, hoy está cada vez más presente, y lo único cierto es la incertidumbre.

La situación es diferente a la de otras épocas, en las que el desempleo iba directamente asociado a períodos de bajo o nulo crecimiento económico. En el presente las cosas son diferentes, porque crece la economía pero no aparecen los empleos necesarios para sustituir a los que se pierden y sumar a los nuevos trabajadores.

Hay sectores que vienen siendo muy castigados y no parece que en el mediano plazo se vayan a recuperar. La construcción, por ejemplo, que perdió 25.000 puestos en cinco años. Pero no solamente en ese rubro hay problemas, sino también en la industria, agro, y comercio donde vienen cerrando empresas de variado tamaño y rubro productivo. Entonces, como decíamos, se da el fenómeno de que puede registrarse crecimiento de la economía, pero sin generar la cantidad suficiente de puestos de trabajo para recuperar los perdidos.

Los especialistas ofrecen explicaciones variadas, pero todas marcan los temas de competitividad y la incidencia importante de las regulaciones y del peso que tiene el Estado.

Pero ahora se suma la amenaza creciente de la tecnología, la que, según un estudio publicado el año pasado, podría afectar, en un futuro no lejano, a más del 60% de los puestos de trabajo. A lo anterior se agrega otro fenómeno que es el de las nuevas formas de organización del trabajo. El teletrabajo dejó de ser novedad, y día a día aparecen situaciones en que empresarios, profesionales y emprendedores se vinculan de diferentes maneras para ofrecer sus productos y servicios.

Nada de esto está en la lista de prioridades del Pit-Cnt ni del Poder Ejecutivo, pero son realidades que ya se están viendo. Para la Central introducir el tema de la tecnología en la negociación colectiva de este año sería una muestra de debilidad —decían hace un tiempo— mientras que a nivel del gobierno la prioridad es la Rendición de Cuentas y los conflictos en la interna del Frente Amplio.

El Estado en estos años funcionó, de alguna forma, como amortiguador del desempleo ya que terminó empleando a cerca de 60.000 personas, pero su rol debería ser otro. Debería liderar un proceso para adaptar el país a todo esto que está pasando. Sistema político, trabajadores, empresarios, autoridades de la Educación, académicos, pensando en cómo aprovechar las oportunidades que se presentan y en cómo ayudar a quienes son perjudicados por todos estos cambios. Seguramente deberán incorporarse nuevas formas de contratación para acompasar las necesidades de patrones, obreros y destinatarios de sus productos.

En este mundo que se viene la educación será fundamental; pero nos acercamos al final de otro período del gobierno y la discusión sigue siendo el porcentaje del PBI para la Educación. Quienes menos importan son los que abandonan el sistema y lo que en él se aprende. Mientras tanto, el Pit-Cnt sigue con sus discursos más propios de la Guerra Fría que del siglo XXI.

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