Gustavo Penadés
Gustavo Penadés

Fondo capital

Casi el 9% de los montevideanos vive en asentamientos, según cifras oficiales del 2014. Más de 112.000 personas viven en unas 32.000 viviendas construidas irregularmente. Las cifras de por sí son muy importantes, y lo son más porque los asentamientos crecen en lugar de disminuir.

Casi el 9% de los montevideanos vive en asentamientos, según cifras oficiales del 2014. Más de 112.000 personas viven en unas 32.000 viviendas construidas irregularmente. Las cifras de por sí son muy importantes, y lo son más porque los asentamientos crecen en lugar de disminuir.

Una de las explicaciones para ese crecimiento es la falta de tierra urbanizable accesible para la población de menores recursos. Se da un proceso perverso: las personas ocupan terrenos que la Intendencia no permite urbanizar, y se espera que el Estado, a la larga, lleve adelante la regularización del asentamiento. Este es un proceso que se viene repitiendo en el Municipio F desde hace muchos años. Tierras de categoría rural que no se explotan (básicamente por causa de los robos, costos de producción y edad de los propietarios) son ocupadas por asentamientos que terminarán en algún momento siendo regularizados. Mientras tanto, esas personas viven en condiciones espantosas.

La anterior es una muestra de los problemas que no están ni en las prioridades de la Intendencia ni en su proyectado Fondo Capital. Los 250 millones del fideicomiso se quieren dirigir a obras de dudosa relevancia en orden a satisfacer las prioridades de los montevideanos.

Por ejemplo, para el Municipio A se destinarían 78 millones de dólares principalmente para la construcción de parques, plazas y rambla. No van para transformar o atender pedidos urgentes de los vecinos. Las plazas y las ramblas son cosa buena cuando antes, o al mismo tiempo, la Intendencia cumple con sus deberes fundamentales. Es en ese sentido que, en tiempos de la Colonia, las funciones principales del Cabildo, luego continuadas por los gobiernos departamentales, eran asegurar la salubridad, el alumbrado, el estado de calles y caminos y atender las necesidades de abastecimiento.

La función social también estaba presente, pero hoy, cuando tenemos Mides, MSP, MEC, ANEP, Ministerio de Turismo y Secretaría de Deportes sería deseable apuntar a que la Intendencia fuera abandonando los roles que en lo social lleva adelante.

El esquema que plantea el Frente Amplio en su Fondo Capital es que en la Intendencia no haya ningún cambio y que con el fideicomiso se construyan obras funcionales al marketing del intendente. En otras palabras: la Intendencia seguirá tomando más gente, habrá más gastos e igual mala gestión.

A la pregunta de qué pasa si no se aprueba el fideicomiso proyectado se puede responder que administrando bien se conseguirían muchos recursos. Por día, ingresan US$ 1,7 millones. Cada $ 100 recaudados solamente $ 22 van para inversiones. ¡Gastando un 5% menos se ahorrarían más de 30 millones dólares al año!

En definitiva, la posición asumida por el Partido Nacional a este respecto es muy clara. La Intendencia debe cumplir sus obligaciones y, entre ellas, la primera es cuidar los aportes de los montevideanos y de los uruguayos que financian Montevideo a través de los impuestos.

El Partido Nacional está dispuesto a colaborar, pero quiere que la Intendencia muestre sus cuentas, su política de recursos humanos y contrataciones, y los planes para mejorar la gestión. Después de e so hablamos.

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