Gustavo Penadés
Gustavo Penadés

Dificultades y fortalezas

Nadie podía prever hace un año que el Partido Nacional asumiría el gobierno y que casi inmediatamente el presidente Lacalle Pou estaría tomando medidas de emergencia ante una pandemia.

Sin embargo, aunque habían pasado pocos días desde la asunción, el nuevo gobierno, obligado por las circunstancias, apuró el paso, se adaptó a sus nuevas responsabilidades y asumió el desafío de salir a la cancha para responder a la emergencia. Esta tiene, naturalmente, un componente fundamental sanitario, pero también económico y social. Rápidamente quedaron expuestas las situaciones de miles de uruguayos que necesitaron el inmediato apoyo de la comunidad para afrontar la nueva realidad causada por la epidemia. Aquel panorama brillante que el Frente Amplio exhibió durante años resultó que no era real, y es así entonces que en pocos días empezaron a proliferar merenderos y ollas populares.

La actitud del presidente Lacalle es de enorme pragmatismo, lo que sorprendió a a más de uno. Les extraña porque, llevados por estereotipos y relatos, no tienen claro que el pragmatismo es una característica del Partido Nacional y del Herrerismo. Se toman decisiones que para unos serán de derecha y para otros de izquierda, cuando de lo que se trata es de tomar las decisiones más adecuadas para el momento. No somos ni de izquierda ni de derecha: somos blancos y nacionalistas. Así, la decidida voluntad de apoyar a los sectores más vulnerables descolocó a muchos, sobre todo a quienes buscarían aprovechar el momento para arrimar agua para su molino.

Tenemos por delante el tratamiento de la LUC que es una pieza clave en el andamiaje legislativo del gobierno junto al Presupuesto y la Rendición de Cuentas. No es la primera vez que se utiliza el procedimiento -el proyecto de creación del MIDES fue de urgente consideración, por ejemplo- no existiendo ninguna restricción ni en cuanto al procedimiento ni en cuanto a su contenido.

Este panorama debe completarse con una referencia a la situación económico-financiera que es compleja. Lo era antes del COVID-19 pero con todo esto el panorama se agravará más. No sabemos cómo reaccionará el mundo cuando se vaya volviendo a la normalidad. Sí sabemos que los números de las finanzas públicas no son buenos y que el mundo hoy es mucho más pobre que hace tres meses. En esta situación uno no puede menos de acordarse de cuando le pedíamos a los ministros del Frente Amplio prudencia con el gasto; cuando se pedía que en aquellos momentos de vacas gordas se ahorrase para estar preparados para los malos tiempos. Estos lamentablemente llegaron y de una forma impensada.

La crisis sanitaria también mostró el acierto de haber conformado una coalición muy sólida que asume con seriedad su responsabilidad, más allá de algunos chisporroteos que pueden existir. Eso es natural y a nadie puede llamar a la sorpresa. Lo importante es procesar las diferencias para construir los acuerdos que son necesarios para llevar adelante el gobierno.

Nuestro país atraviesa tiempos complicados y lo que se viene por delante no es fácil, pero creemos que tiene en su sistema político una fortaleza muy importante, que será fundamental para sortear estos malos momentos y avanzar en la concreción de los planes y programas comprometidos con la ciudadanía.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados