Gustavo Penadés
Gustavo Penadés

Lo que va dejando el presupuesto

El Decreto Ley N° 14.897 que creó el Fondo Nacional de Recursos fue promulgado por Aparicio Méndez el 23 de mayo de 1979. Se conformaba un poderoso instrumento que posibilitó el acceso universal a la medicina altamente especializada. Paradójicamente, es el Frente Amplio, en el presupuesto nacional, quien quiere limitar el acceso universal a los medicamentos de alto costo, obligando a los enfermos a peregrinar y gastar dinero en los estrados judiciales.

El Decreto Ley N° 14.897 que creó el Fondo Nacional de Recursos fue promulgado por Aparicio Méndez el 23 de mayo de 1979. Se conformaba un poderoso instrumento que posibilitó el acceso universal a la medicina altamente especializada. Paradójicamente, es el Frente Amplio, en el presupuesto nacional, quien quiere limitar el acceso universal a los medicamentos de alto costo, obligando a los enfermos a peregrinar y gastar dinero en los estrados judiciales.

Esta es una de las innovaciones que trae un Presupuesto que aumenta el gasto público y el peso del Estado, pero que no propone ningún cambio para cumplir mejor sus obligaciones.

El escenario económico no es auspicioso.

Durante la campaña electoral el Partido Nacional dijo que se estaban encendiendo “luces amarillas” y que era necesario ir tomando medidas para cuando las cosas no se pusieran peor. Las advertencias fueron despreciadas, tachando a sus autores de ignorantes y alarmistas. Lo peor, es que ya en 2011 se podía ver que la competitividad se deterioraba y los expertos coincidían en que se terminaban los factores externos favorables.

Pasada la elección, la realidad se impuso. El déficit fiscal de 2014 fue 3,5% el lugar del 0.8% proyectado. En 2015 será también de 3,5% (más alto que en el año 2004).

Por el lado de los ingresos, aumentan tributos, tasas y contribuciones -como en el Fondo de Solidaridad-, pero la recaudación no tiene mucho más margen para subir. Las tarifas públicas se seguirán usando para hacer caja, según dijo Astori y viene sucediendo desde enero.

En este escenario el equipo económico -el mismo que gobierna desde 2005- elabora un presupuesto con aumento del gasto para los dos primeros años congelándolo luego (por podrá venir el ajuste). Como en los años anteriores aumentan los gastos de funcionamiento, aumentan los cargos de confianza política y la cantidad de funcionarios.

Por otra parte, continúa la tendencia a incorporar funciones en la órbita de la Presidencia de la República y a privatizar otras por la vía del crecimiento descontrolado del Estado Paralelo. No se conocen detalles del plan de obras del Ministerio de Transporte, y en la Educación se reiteran los buenos propósitos de gobiernos anteriores sin avizorar cambio real alguno. El Estado seguirá creciendo y costando más a los ciudadanos sin que al Gobierno le importe la calidad de sus servicios.

Capítulo aparte merece la actitud del Frente Amplio en relación al Poder Judicial y a los organismos de contralor: Ni un peso de aumento, como si estuvieran en penitencia o se les advirtiera de que no pueden contradecir al Ejecutivo. Y, en esa línea, de soslayar la separación de poderes y el Estado de Derecho, se enmarca la consagración en la práctica de la irresponsabilidad del Estado en los juicios que lleven adelante funcionarios públicos o tercerizados. Al final, dependerá de la voluntad del jerarca de turno el cumplimiento de las sentencias condenatorias contra el Estado. Otra vez es el mismo Estado quien modifica la Ley según le conviene y se pone por encima de ella.

En definitiva, se aprueba otro presupuesto en que lo que abunda es la irresponsabilidad, la imprevisión y la impericia, al igual que en los años anteriores.

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