Gustavo Penadés
Gustavo Penadés

Crecer para distribuir

Las últimas plataformas reivindicativas del Pit-Cnt incluyen su oposición al TISA. La central sindical se opone a que Uruguay negocie en el marco de ese acuerdo.

Las últimas plataformas reivindicativas del Pit-Cnt incluyen su oposición al TISA. La central sindical se opone a que Uruguay negocie en el marco de ese acuerdo.

Fundamentan su posición en la convicción de que toda negociación con países desarrollados acarreará perjuicios. Entienden que discutir sobre los servicios con Estados Unidos o Europa terminará por afectar negativamente la economía nacional. Están convencidos de que los países desarrollados quieren hacerse con los servicios públicos uruguayos los que finalmente terminarían en manos de empresas multinacionales.

La actitud de la central no es nueva. Es proverbial su resistencia al cambio y a la innovación. Para no ir más lejos, alcanza con releer lo que se decía en 2006, cuando se lanzó la idea de avanzar en la negociación de un TLC con los Estados Unidos.

En aquel entonces, la actitud de parte del gobierno y de las fuerzas sindicales terminó doblándole la mano al Dr. Vázquez, dejándose de lado la idea y sustituyéndola por la negociación del TIFA. En el presente, la posibilidad que se le abre a Uruguay es la de integrarse a un acuerdo en el que participan los países más importantes. El hecho de reunirse en una mesa de negociación con miembros tan calificados es de por sí relevante y contribuye a la jerarquización del país. Pero, lo fundamental, es que la actitud del Estado debe ser la de buscar toda ocasión de obtener mejores oportunidades para el comercio de bienes y servicios. Este debe ser el norte de toda política exterior. Por tanto, si en un foro de estas características existe la posibilidad de aumentar la cantidad de servicios suministrados por uruguayos sin duda se debe participar. También se debe participar para tomar directo conocimiento y neutralizar los intereses contrapuestos de otros estados.

Uno de los objetivos principales de la política exterior es abrir mercados para los bienes y servicios y aumentar el intercambio comercial. Sin embargo, persiste la creencia de que la ideología de los países debe ser la guía del relacionamiento internacional. Entonces, negociar con EEUU sería muy malo mientras que es muy positivo hacerlo con países sudamericanos. Por lo menos así lo sostiene la central sindical. También, persiste la creencia de que la fábrica sigue siendo la fuente principal de empleo y de generación de riqueza. Esto ya no es así, ni en Uruguay ni en el mundo. Desde hace mucho tiempo es el sector de los servicios el que genera mayores ingresos a los estados. Turismo, servicios financieros, tecnologías de la información, servicios portuarios, patentes y propiedad intelectual, entre otros, conforman las locomotoras que hacen la diferencia. Respecto de los mismos es razonable impulsarlos y promoverlos; teniendo a la vez la visión de desarrollar los presupuestos exigidos para su expansión: formación de las personas, infraestructura y legislación adecuada. Aumentar la producción de servicios y de bienes -hasta ahora dotados de escaso o nulo valor agregado- es el único camino para aumentar el empleo de calidad y la riqueza.

Por eso, en la agenda de los trabajadores, junto a la preocupación por la distribución de la riqueza también debería estar presente la preocupación por su crecimiento, más cuando el panorama económico, según anunció el Ministro de Economía, no es para nada auspicioso.

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