Gustavo Penadés
Gustavo Penadés

Sin ambiente para festejos

En 2017 se cumplen 150 años de la introducción del ferrocarril en Uruguay y 120 de la Estación Central, pero la situación del ferrocarril no da para festejos.

En 2017 se cumplen 150 años de la introducción del ferrocarril en Uruguay y 120 de la Estación Central, pero la situación del ferrocarril no da para festejos.

En verdad los problemas del ferrocarril no son nuevos. Sería injusto adjudicarlos en exclusividad a las administraciones frenteamplistas. Todos los gobiernos, desde 1948 a la fecha, tienen su cuota parte de responsabilidad en el desastre del presente. Pero lo cierto, es que al Frente Amplio, después de casi tres períodos, le corresponde el triste privilegio de agudizar la crisis al extremo de transportarse mínimos históricos de carga.

Hoy, las exigencias de UPM llevan al gobierno a manejarse con una agilidad desconocida. A diferencia de años anteriores, ahora parece existir la voluntad política de hacer cosas. Claro que el empeño se circunscribe a la línea Durazno - Montevideo sin profundizar en el análisis de la cuestión central: ¿El país necesita el ferrocarril? Si lo necesita: ¿Cómo debería ser ese ferrocarril?

A la respuesta que se elija debería seguir la toma de las correspondientes decisiones.

Si se necesita el ferrocarril entonces habría que realizar un plan para que funcione de manera eficaz y eficiente. Si no se necesita, o, si se necesita únicamente la línea para UPM, entonces habría que terminar con la mentira de decir que se tiene y quiere un servicio ferroviario que en verdad apenas subsiste y que cuesta anualmente varias decenas de millones de dólares.

Ni la AFE recreada por Vázquez ni los emparches subsiguientes lograron concreciones ni continuidad. Se perdieron oportunidades - ¿serían cuentos chinos?- de aportes económicos y técnicos. También apareció el Tren de los Pueblos Libres y se privatizaron áreas de la gestión -mantenimiento y carga- pero el servicio sigue siendo deficitario.

Según datos oficiales, la velocidad máxima para los trenes de carga es de 60 km en un tramo de 12 km que va desde Salto a Salto Grande. En las otros casi 1.500 kilómetros de vías utilizables el promedio es de 40 km/h. El tonelaje por eje reclamado por UPM es de 22,5 t tal como es normal en el mundo, pero las vías uruguayas son para 18 t/eje. Increíblemente, cuando se reparó el tramo Tacuarembó - Rivera se lo hizo para 18 t/eje, con lo cual el mismo Estado se privó de la posibilidad de sacarle más jugo a cada vagón y, por lo tanto, de captar cargas que circulan en el eje Montevideo - Rivera. En tal sentido, recordamos que el Ing Setelich decía que AFE compraba material de segunda mano caro porque no lo encontraba nuevo para 18 toneladas.

Por su parte, la Estación Central, víctima involuntaria del Plan Fénix, continúa deteriorándose por la desidia de las sucesivas administraciones aunque, nobleza obliga, la Ministra de Educación y Cultura viene realizando gestiones para que el Estado recupere la posesión con la intención de evitar que termine por desaparecer.

No sabemos en qué quedará el ferrocarril para UPM. Pero para el resto del país las expectativas son desalentadoras. Si durante los diez años de prosperidad se dejaron que las cosas transcurrieran sin ponerle el cascabel al gato no creo que nada vaya a cambiar en lo que queda del período.

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