Gerardo Sotelo
Gerardo Sotelo

El TISA y la “interna”

La decisión del Pit-Cnt de convocar un paro en rechazo al TISA (Tratado sobre Comercio de Servicios, por su sigla en inglés) parece colocarse más allá de toda lógica, a menos que se tomen en cuenta otras contiendas políticas.

La decisión del Pit-Cnt de convocar un paro en rechazo al TISA (Tratado sobre Comercio de Servicios, por su sigla en inglés) parece colocarse más allá de toda lógica, a menos que se tomen en cuenta otras contiendas políticas.

Para la cúpula sindical, estos acuerdos atentan contra la soberanía y el patrimonio nacional. Se trata por lo tanto, de una crítica genérica, acaso ambientada en cuestiones ideológicas o empíricas, por cuanto el acuerdo del TISA aún no existe. Como parece obvio, el curso de las negociaciones que involucran a más de cincuenta países seguirá, indiferente a la pataleta del Pit-Cnt ,y ya sea que el gobierno de Vázquez decida o no participar. Pero hay algo seguro y es que si Uruguay no participa como pretende la central sindical, nadie va a defender sus intereses. Solo alcanzará a los signatarios.

Si lo que teme la central sindical es la aniquilación de las empresas estatales monopólicas (como las que brindan servicios de agua potable, electricidad o telecomunicaciones) pueden aconsejar a los negociadores uruguayos que hagan causa común con los delegados de la Unión Europea, cuya representante parlamentaria Viviane Reding ya expresó que el TISA es “una oportunidad para lograr una Europa más competitiva y protectora”. Por lo pronto, ninguno de los acuerdos de libre comercio firmados por la UE obliga a sus países a privatizar o desregular servicios públicos y no es de esperar que cambien esa posición en las negociaciones del TISA ni que nadie se los pida.

Al igual que las naciones europeas o cualquier otra de esta negociación (que ya comprende el 70% del comercio mundial de servicios), Uruguay podrá plantear su propia lista de excepciones, incluyendo las áreas de servicios en las que sus ciudadanos se benefician de las empresas estatales monopólicas, u otro cualquiera que el gobierno o el Pit-Cnt consideren necesario.

Por cierto, uno de los mayores beneficiados del TISA será Estados Unidos, país que aloja miles de empresas de servicios, que dan empleo al 80% del mercado laboral privado, en las áreas más diversas. Sin embargo, apenas el 3% de la producción de servicios de EE.UU se exporta. El resto tiene como destino su portentoso mercado interno.

En Uruguay, sólo el área de las TICS (Tecnologías de la Información y la Comunicación) ocupa a más de diez mil personas, repartidas en unas quinientas empresas, orientadas fundamentalmente a los mercados del exterior. El principal destino de sus exportaciones es EE.UU, de donde llega, además, el mayor volumen de inversiones.

Habría que preguntarle a la central sindical qué representación tienen estos diez mil trabajadores en sus órganos de dirección, cuánto fue tenido en cuenta su futuro, cuando lanzaron sus anatemas contra la participación uruguaya en las negociaciones y cuánto cree que significa para la soberanía nacional semejante fuente de generación de riqueza y puestos de trabajo.

Quizás lo que esté en juego no sea el TISA sino la pulseada entre el oficialismo vazquista y la oposición interna, que ya se asomó con la reglamentación del Fondes y las modificaciones al IRPF, pero que se volverá más aguda cuando comience el debate sobre la ley presupuestal, una vez que queden atrás las elecciones departamentales.

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