Generosa imaginación

A la presencia enriquecedora de una larga lista de prestigiosos escritores de otras culturas, de los cuales, en este momento el más nombrado es acaso el Premio Nobel V.S. Naipaul, pasando por el no menos notorio Salman Rushdie y Arundathi Roy, los ingleses están fascinados por la anglo/jamaicana Zadie Smith. A los 25 años alcanzó una extraordinaria resonancia con el libro titulado "Dientes blancos" (Salamandra/Océano)), una extensísima novela con la cual obtuvo el Premio Whitebread a la Mejor Primera Novela y el Premio de los Escritores de la Commonwealth. Zadie Smith exhibe un dominio narrativo singular y una frondosa imaginación humorística, para contar los avatares de un matrimonio anglojamaicano y otro bengalí, quienes conviven con sus respectivos y muy rebeldes hijos en un barrio de Londres, Willesden, al que la joven autora conoce en todos sus detalles pues fue allí precisamente donde se crió.

Define esos días como "un tiempo feliz; luego, en la adolescencia, llegó a sentirse algo extraña por sus raíces mixtas. Pero el tema ya no le interesa; se ríe de él, y admite que: "no tengo ningún problema en decir que soy inglesa; es algo completamente natural y lógico, tanto como decir que soy negra, no son dos conceptos contradictorios". El término "multicultural", que se ha utilizado para definir su novela, le parece "falso y vacío". ¿Por qué? "Porque no significa nada, pues en esta vida todo se reduce a encontrar de simpatizar con quien viven en la puerta de enfrente y entenderte con tu familia", responde a ello.

Mientras estudiaba en Cambridge comenzó a escribir. Las historias comenzaron a llegarle como "flashes", y luego, con enorme fuerza de voluntad, venciendo su natural pereza, cuenta que se dedicó a la escritura de esta novela que, tras el éxito alcanzado en Inglaterra, ya ha sido traducida a diversos idiomas. Escribir —dice— a pesar de contar con sus momentos divertidos, es una tarea que implica aburrimiento por el hecho de estar sentada tantas horas encerrada en casa.

Zadie Smith sostiene que "no hay gran literatura sin sentido del humor". O, al menos, son libros que no le interesa leer ni escribir. "Salvo Dostoievski no puedo pensar en otro escritor célebre que no haya introducido el humor en sus libros", dice. Señala que ve esa faceta muy especialmente en su escritor favorito y maestro literario, Vladimir Nabokov, al que valora como más importante que James Joyce.

Pues bien, en el mismo sello se ha publicado su segunda novela "El cazador de autógrafos", donde da, además, un salto en cuanto a la complejidad estructural de su mundo novelístico, mostrándose ahora más contenida y compleja. Desde la perspectiva de una generación muy libre, ecléctica y sin ataduras, ofrece una mirada aguda sobre el mundo áspero que nos ha tocado vivir. La mirada es irónica, ante el dilema de las identidades y la vorágine de la fama, de las ilusiones y la celebridad. La historia, que gira en torno a un joven londinense de origen chino que colecciona, compra y vende autógrafos, mientras se lanza a la búsqueda de una idolatrada estrella de Hollywood de los años cincuenta, venida a menos, da lugar a una novela que es un viaje hilarante en busca de sí mismo, en busca de verdades esquivas y donde parece que el triunfo de lo simbólico se impone a lo real. Zadie Smith pone en funcionamiento todos los recursos de la sátira y se confirma como una escritora realmente valiosa en el panorama de la literatura actual. Una autora que, en verdad, busca y sabe emplear la imaginación para crear mundos propios y de la manera más humorística, porque (como ella dice) la sonrisa está desapareciendo de las letras de hoy.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar