Francisco Faig
Francisco Faig

Turistas y dolientes

El problema que generó la declaración de interés turístico para el "segundo congreso sudamericano por la vida y la familia" ilustra bien el talante antiliberal del Frente Amplio.

Solicitada por el centro de convenciones de Punta del Este, el ministerio de Turismo se guió por un protocolo preestablecido que fija cómo evaluar el beneficio de este tipo de eventos, y decidió otorgarla. Sin embargo, semanas más tarde, como hubo "innumerables organizaciones" que manifestaron que esa "actividad hiere profundamente su sensibilidad", y que además "podría entrar en contradicción con la política que desarrolla el ministerio", decidió dar marcha atrás y dejarla sin efecto.

El primer reflejo fue propio de un Estado democrático clásico. ¿La actividad turística cumple con lo fijado por la ley de forma de poder beneficiarse de la declaración de interés? Sí, porque en temporada baja centenares de turistas extranjeros concurrirán a este congreso. Entonces, se aplica la ley con criterios generales y transparentes.

Pero luego, activistas y organizaciones que se oponen a lo que piensan, creen y dicen algunos de los conferencistas que participarán de ese congreso, intentaron torcer la ley. Y si bien no lograron (aún) forzar una censura autoritaria que prohíba este tipo de eventos, sí expresaron, sensibleros, su sufriente pesar. Consiguieron así que Turismo, solidario y compungido con tanto dolor, se apiadara de tanta angustia, arguyera una hipotética contradicción teleológica y decidiera finalmente una concreta arbitrariedad.

Hoy es un congreso con centenares de reaccionarios que disgustan, entre otros, a algunos homosexuales con poder; mañana, será quizá un evento con mil cazadores de jabalíes que acongojará a innumerables grupos de veganos; o una convención de centenares de climatólogos escépticos que desconsolará a jóvenes ecologistas universitarios; o una reunión de viejos estalinistas sudamericanos que irritará a descendientes de ucranianos; o un seminario mundial de escritores bisexuales que amargará a militantes pro familia patriarcal: aunque parezcan extraños, estos ejemplos ilustran el ridículo del ministerio cuando toma decisiones en función de quejas subjetivísimas y de ortogonales sensibilidades heridas.

Pero lo importante es que la anécdota revela que nuestra vieja izquierda mantiene muy vigentes concepciones políticas antidemocráticas y autoritarias. Por un lado, se opone al criterio político democrático liberal que impone cumplir con la ley y no hacer caso de eventuales disgustos particulares que busquen torcerla. Por otro lado, cree que el Estado puede ser usado para favorecer la causa de sus amigos y actúa en consecuencia, incluso, como en este caso, al precio de resolver arbitrariedades contra actores políticos y sociales cuyas convicciones estima equivocadas.

En el fondo, nuestra izquierda antiliberal y de matriz leninista está convencida de su superioridad moral y de que la Historia le da la razón. Desde ese pedestal, considera retrógradas las concepciones morales de los organizadores del congreso y niega por tanto el interés de que alrededor de quinientos visitantes extranjeros hagan turismo en Punta del Este.

Y si no te gusta, andate a hacer turismo a otro país, ¡facho!

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