Francisco Faig
Francisco Faig

El susto y el mamado

Si el buen olfato de López Mena cree que el Frente Amplio (FA) debiera perder, cualquiera podría pensar que el pescado ya está vendido. Y si suma la evidente desesperación izquierdista, la sensación se afianza.

Por un lado, están los que agitan los cucos que llegarán si ganan los actuales partidos desafiantes: Murro, que bajarán salarios y jubilaciones; Muñoz, que el futuro será un infierno antisocial; Bayardi y Roballo, que no se investigará más nada sobre los desaparecidos en dictadura; y finalmente, están los distintos dirigentes de esta izquierda defensora y sostén del tirano Maduro, que denuncian cualquier pliegue en la adhesión democrática del más intrascendente de los militantes de Cabildo Abierto.

Por otro lado, están los que quieren hacer creer que blancos y colorados no están preparados para gobernar: Bonomi, poniendo en duda propuestas sobre seguridad de los blancos; Astori, deslegitimando medidas económicas de los colorados; y tal o cual diciendo que lo que plantea la oposición en alguna política concreta ya se está haciendo con el FA en el poder, y que por tanto no hay nada nuevo bajo el sol.

También están los pasos de pato criollo del candidato. Dudó entre una edila con menos de 3.000 votos en Montevideo, devota del pequeño manual ilustrado de marxismo-leninismo infantil, o una académica vinculada a temas sociales, sin experiencia política alguna y que hasta las internas jamás había conversado con él, para ser su compañera de fórmula. Optó, no sin psicodramas, por la no-psicóloga social, a quien ahora deja recorrer, sola, barrios afines a la izquierda, seguramente para que allí reencante a los desencantados contándoles sus historias de penurias personales de hace dos o tres décadas atrás.

Pero no contento con eso, Martínez improvisa ahora un equipo integrado sobre todo por cuadros que estos años ocuparon responsabilidades de gobierno. Pena por demostrar solvencia. Hay que fijarse, por ejemplo, en Ferreri en economía: ¿de verdad nos quieren hacer creer que esa joven figura, que participó de este gobierno y que por tanto entrega el país con el peor déficit fiscal en décadas, sin haber jamás logrado cumplir las metas de inflación, con una trayectoria de deuda pública insostenible, con ascendente índice de desempleo y con enormes problemas de competitividad por altos costos de precios administrados por el Estado que han liquidado la rentabilidad de sectores tan eficientes como la lechería o el arroz, es un cuadro técnico capaz de mejorar la economía y las finanzas nacionales durante la próxima administración?

Finalmente, están las declaraciones de Mujica (84 años) a la salida de su reunión con Vázquez (79 años): que el Frente Amplio tiene que moverse más si quiere ganar. Quizá la poca concurrencia a su acto con el izquierdista francés Mélenchon terminó de hacerle ver que la perspectiva de “perder una batalla”, como ha dicho, ya es bien real. Quizá también, esta semana haya sido el momento de inflexión en el que esos dos principales líderes izquierdistas se hayan sincerado: o se arremangan y toman protagonismo, o pierde el FA.

En la campaña de 2014 el FA hizo suya la frase de que el susto despertó al mamado y ganó la elección. ¿Cuán mamados están ahora como para despertar?

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)