Francisco Faig
Francisco Faig

Pocas sorpresas

Los resultados primarios de las elecciones de ayer trazan un panorama político y electoral sin grandes sorpresas.

En primer lugar, el 40% de los habilitados concurrió a votar, es decir, algo más que en 2014. Tanto en comparación internacional como desde el punto de vista de la teoría política en sí, esa cifra es señal de que se mantiene alto el interés ciudadano por participar en elecciones internas de candidatos de los partidos políticos. Es una buena noticia para nuestra democracia.

En segundo lugar, los candidatos que triunfaron son los que eran previamente favoritos en cada una de sus internas, según la mayoría de encuestas. Martínez presentaba los antecedentes electorales más sólidos entre los precandidatos frenteamplistas, ya que Montevideo lo había preferido como Intendente en 2015. Lacalle Pou proviene de un sector blanco históricamente mayoritario, a lo que suma su gran campaña de 2014 y una estructura política interna ampliada en estos años. Talvi tuvo enorme mérito político: decidió apostar fuerte al tomar su camino propio y enfrentar el liderazgo de Sanguinetti. Le fue muy bien, y legitimó así su futuro político.

Estos resultados abren instancias partidarias muy diferentes. En el caso colorado, un acuerdo rápido permitiría enfrentar con oficio el próximo desafío: seducir a otro tipo de electorado en octubre, para ganar en protagonismo en el Parlamento y ser puntal clave de un posible gobierno de coalición con los blancos.

En el caso frenteamplista, el resultado parejo en el segundo lugar de Cosse y Andrade plantea un escenario complicado para alcanzar un acuerdo para la fórmula presidencial. El problema no es sencillo de resolver, porque por un lado está el imperativo autoproclamado de una fórmula paritaria; por otro lado está el peso interno que siempre tiene el movimiento de Mujica; y finalmente, está la preferencia de quien acaba de ser electo candidato aunque sin superar personalmente el 50% del total de votos. Los blancos laudaron con claridad cuáles serán los pesos partidarios de sus principales sectores. Por un lado, Lacalle Pou consolidó su fuerte liderazgo. Ganó con amplísimo respaldo relativo, mucho más que en 2014, y pudo anunciar anoche mismo que Beatriz Argimón completará la fórmula presidencial.

Por otro lado, la paridad entre Larrañaga y Sartori, como segunda y tercera fuerzas blancas, hace que ninguno de ellos pueda ser excluido si lo que se pretende es hacer crecer a todo el partido en los próximos comicios, pensando además en un gobierno de coalición con los colorados liderados por Talvi.

No hubo muchas sorpresas. Por delante hay dos realidades a asumir. Primero, que el electorado de octubre es distinto que el que acaba de ir a las urnas. Y segundo, que lo que se jugará a partir de julio es lo que definirá si hay alternancia en el poder en 2020.

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