Francisco Faig
Francisco Faig

Los pobres y los otarios

¿Cuántos son los pobres en Uruguay? La respuesta no debiera de ser difícil de obtener de acuerdo a nuestra buena cultura estadística. Sin embargo, comporta una dimensión política fuerte y ha sido polémica.

Los años de gobiernos del Frente Amplio (FA) se ocuparon de señalar una gran baja de la pobreza medida por el método de ingresos: redondeando, del 40% al 9% del total de la población en 15 años. En cada debate político y en cada campaña electoral, esos resultados que arrojaba el Instituto Nacional de Estadística (INE) fueron tomados como sinónimo del éxito de la izquierda en el poder. Sin embargo, en particular a partir de críticas hechas desde el movimiento Un Solo Uruguay, se puso en tela de juicio la inteligencia, pertinencia y utilidad de ese dato.

En efecto, el problema era que el INE tomaba un umbral de pobreza muy bajo. Redondeando, si por ejemplo en marzo pasado una persona en Maldonado percibía ingresos mensuales de $ 10.000, ya no era considerado pobre para la estadística oficial.

El asunto parecía del todo inverosímil, pero tanto la academia izquierdista como el gobierno del FA intentaron tapar el sol con sus dedos meñiques. A los efectos discursivos les sirvió, ya que fueron muy pocos los que se atrevieron a seguir señalando el ridículo estadístico del INE.

Cambió el gobierno y llegó un aire fresco. Por un lado, la izquierda que hasta noviembre pasado decía vivir en un país amable, pasó a horrorizarse por el auge de las ollas populares. Le hubiera encantado poder vociferar que ellas se deben al neoliberalismo de la nueva administración, pero el asuntillo de las consecuencias económicas de la pandemia, tan extendido, se lo impidió. En cualquier caso, su superyó bolche ahora admite sin problemas que los pobres no son solo el 8,8% del total de la población, como decía el INE para 2019.

Por otro lado, la bienvenida renovación del INE fijó un rumbo de actualización que incluso abarcará al índice de pobreza. Y en este sentido, el reciente cálculo que llevó adelante Ceres es bien importante: si se mide la cantidad de pobres con criterios un poco más exigentes que lo que hacía el INE bajo la administración del FA, entonces en vez de casi el 9% en 2019, la cifra real crece a cerca del 15% de la población.

Esto quiere decir que en vez de algo más de 300.000 en total, el final de la administración del FA dejó más de 500.000 personas pobres en Uruguay.

No faltará quien diga que, si el índice se hace más exigente gracias a la metodología de Ceres, entonces un cálculo de la pobreza para 2005 probablemente arroje un resultado superior al 37% que se conoce de ese año. Y seguramente eso sea verdad. Pero el tema no es tanto constatar una vez más que la herencia de la crisis de 1999- 2003 fue horrible, sino asumir que la herencia de los 15 años de gobiernos del FA respecto a las mejoras en las condiciones de vida del mundo popular no fue tan excelente como la propaganda izquierdista ha querido hacernos creer.

Antes de la pandemia había más de 500.000 pobres y, además, el discurso de izquierda cultural y político negaba esa realidad. Hoy sabemos que ese fue el real punto de partida social del nuevo gobierno que, luego, tuvo que enfrentar la pandemia. Que los zurdos, por tanto, no se sigan haciendo los otarios.

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