Francisco Faig
Francisco Faig

Movidas en el Frente

Las elecciones de octubre son claves para acumular fuerzas políticas para los próximos cinco años. Por eso importa entender bien qué significan los acuerdos electorales que se vislumbran dentro del Frente Amplio (FA).

El sector mayoritario es el MPP de Mujica, quien ya ha dado señales muy claras: quiere mantener a Orsi en la Intendencia de Canelones; sumar un candidato propio para la Intendencia de Montevideo en mayo de 2020; encabezar el senado del sector para asegurarse una mayoría relativa parlamentaria dentro del FA bajo su liderazgo; y promover alianzas con otros sectores, siempre que sean funcionales para acaparar la mayor cantidad de bancas posibles de Diputados en el Interior. Mujica va por todo.

Si Martínez gana, la acumulación de poder de Mujica será tan grande que tendrá, de hecho, amplísimo poder de veto político interno. La jugada de Martínez de peregrinar a la chacra a buscar opinión y terminar haciendo lo que se le ocurra, no correrá más. Cualquier reforma importante, desde la inserción internacional del país hasta la educativa, pasando por la previsional o la de seguridad pública, tendrá que contar con el visto bueno de Mujica. En concreto, eso quiere decir que no habrá ninguna apertura que perjudique al proyecto de patria grande sudamericana de Mujica; que no habrá ningún Eduy21 reformando nada y que nadie liquidará la mala herencia de Bonomi en Interior.

Si Martínez pierde, será el único padre de la derrota, sobre todo por las opciones que está tomando en soledad, como lo de Villar. El interlocutor del nuevo gobierno que emergerá será entonces Mujica, que apuntalará además desde el Senado una renovación política acorde a sus preferencias ideológicas y sectoriales. Ni Bergara, ni Cosse, ni Andrade jugarán en contra de ese polo mujiquista. Y las movidas políticas de estas semanas ratifican que quienes se van reagrupando con mayores chances de acumular representación parlamentaria en octubre giran en torno a la mayor fuerza de atracción electoral del FA, que sigue siendo el MPP.

Aquellos que hayan leído los resultados del 30 de junio como un triunfo moderado en el FA, sumando artificialmente por ejemplo los apoyos de Martínez y de Bergara, se equivocan. En el FA ganó la izquierda más radical. La izquierda astorista y los escindidos socialistas, encerrados y sin grandes acuerdos por sublemas al Senado, terminarán en minoría y proporcionalmente con pocos diputados en octubre.

Todo esto es importante por dos razones. Primero, para no dejarse engañar con la idea de que hay que apoyar al ala moderada del FA que con Martínez ya mostró su mayor protagonismo en junio. Eso es puro verso: Martínez votó poco y mal, la interna fue ganada por los radicales, y es ese FA radical el que además será ampliamente mayoritario en octubre.

Segundo, para entender que si el FA pierde la presidencia, lo que quedará será duro opositor a un gobierno de mayoría blanca-colorada. Que nadie crea que se lograrán grandes acuerdos con un FA en el que la mayoría de sus senadores serán electos por el MPP, comunistas y socialistas, y en el que la renovación ideológica será un constanzamoreirismo con más rulos.

Es una elección histórica. Hay que leer bien las movidas en el FA para no caer en ingenuidades.

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