Francisco Faig
Francisco Faig

La motosierra Astori & Bergara

El ministro Bergara planteó que en los próximos años se deberán negociar salarios nominales sin cláusulas de indexación con respecto a la inflación pasada.

El ministro Bergara planteó que en los próximos años se deberán negociar salarios nominales sin cláusulas de indexación con respecto a la inflación pasada.

Uno de los problemas macroeconómicos que heredará la próxima administración es la inflación. Hace prácticamente una década ya que los salarios reales crecen todos los años y que eso empuja el consumo al alza. Mayor consumo y fuerte inversión hacen subir los precios. Quitar los ajustes automáticos de salarios impide el crecimiento del poder de compra real de los salarios. Se baja así la demanda; se quita presión al alza de los precios; se modera entonces la inflación.

Sin embargo, como bien saben los economistas, el consumo de los asalariados no es el único rubro que conforma la demanda interna. Hay otro, muy importante entre nosotros, que es el gasto del Estado. Lejos de disminuir, este gasto ha aumentado fuertemente. Incluso más que el consumo privado. Y siempre, además, en la era frenteamplista, ha sido superior a la recaudación, por lo que se han acumulado déficits fiscales (y deuda pública).

Así las cosas, el equipo que seguirá al mando de la economía si Vázquez gana la presidencia dio una señal muy clara. En efecto, el ajuste de la demanda para bajar la inflación no será a través del gasto público. Será a través de la baja de los salarios reales. Astori, el ministro futuro ya nombrado por Vázquez, fue explícito en este sentido: “hay que ir progresando gradualmente hacia mecanismos de negociación salarial que no incluyan ajustes automáticos”.

La motosierra Astori & Bergara es eficiente. Por un lado, hace un discurso que gusta al sector empresarial cuyos costos salariales crecieron sin prestar atención a la productividad de la mano de obra, y que seduce a la mayoría de los economistas. ¿Qué empresario va a estar en contra de frenar un costo tremendamente encarecido en dólares en estos años? ¿Qué economista contrariará la fijación de salarios por productividad? Por otro lado, evita hablar de un ajuste del gasto público que pueda molestar a las corporaciones estatales o poner sobre el tapete la necesidad de una reforma del Estado. Así, los compañeros de ruta frenteamplistas, todos quietitos y prendidos de la teta, guardan profundo y prolongado silencio. Solo el dirigente sindical Read dijo que se está planteando una política económica que implicará pérdidas salariales reales para los trabajadores.

La verdadera estructura de salarios muestra hasta qué punto la motosierra Astori & Bergara ataca los intereses de los que menos tienen: más de la mitad de los trabajadores ganan menos de $16.500 por mes; menos del 35% del total paga IRPF. Quitar poder de compra a estos salarios es, claramente, una medida esencialmente antipopular. Pero es también lo más fácil de hacer. Porque esas mayorías populares y discretas no tienen voz corporativa que grite en su defensa; porque están además agradecidas al Frente Amplio por las mejoras de poder de compra de estos años; porque con paciencia bíblica confían en seguir mejorando mientras que la nomenclatura izquierdista se beneficia de suculentos salarios públicos; porque ni siquiera han sido alertadas de que el Frente Amplio prendió la motosierra y la va a usar si Vázquez gana las elecciones.

La inflación es un problema. Pero aplicar la motosierra Astori & Bergara a los salarios no es la solución. ¿Esto era ser de izquierda?

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