Francisco Faig
Francisco Faig

La interna del FA

La interna más importante que se juega el próximo 30 de junio es la del Frente Amplio (FA), ya que esa coalición conserva buenas chances de que su candidato termine siendo el futuro presidente del país.

Hay que tener presente que las internas no son elecciones en las que haya obligación de ir a votar. Por tanto, el universo de votantes es distinto al de las elecciones generales de octubre y de noviembre: tanto en cantidad, porque es muy difícil saber a ciencia cierta cuánta gente efectivamente votará y a qué partido lo hará en junio; como en el perfil de su politización, que es más alto que el de la media. Estas dos características traen a su vez dos consecuencias electoralmente claves. Primero, que las encuestas previas tienen enormes dificultades para medir con acierto la intención de voto para junio. Segundo, que la movilización activa de los distintos aparatos sectoriales tiene una gran incidencia en el resultado efectivo de la elección.

Quien no tenga presente estas características creerá que la elección interna es solo un trámite para la candidatura presidencial de Martínez en el FA: de los cuatro precandidatos es el más conocido, cuenta con bastante respaldo de la opinión en el principal bastión electoral frenteamplista que es Montevideo, y presenta el mejor perfil moderado para conquistar mayorías amplias en octubre. Incluso, quien así piense apelará al ejemplo de que ya Martínez ganó de hecho una interna a Topolansky en la elección de intendente de 2015.

Empero, este argumento no se percata de que esa elección de 2015 es, en realidad, el contraejemplo perfecto: Martínez ganó porque todo el mundo debía votar obligatoriamente. Mostró ser el preferido en un universo de electores más amplio, hecho de frenteamplistas militantes pero también de montevideanos sin politización ninguna. Así, de entenderse bien la lógica electoral de las internas, se verá que en verdad Martínez no las tiene todas consigo.

En efecto, el principal aparato partidario del FA, por lejos, es el del Movimiento de Participación Popular, que apoya a Cosse. Martínez no equipara ese fuerte desbalance interno en favor de su rival con el disminuido peso del Partido Socialista, que además estará relativamente distraído por su elección de autoridades internas de fin de marzo; ni con el sustento del Frente Líber Seregni, que no solo nunca se caracterizó por ser comparativamente fuerte en militancia, sino que en parte prefirió ahora la precandidatura de Bergara. También, si Martínez efectivamente confirma que recién a partir de marzo se dedicará de lleno a la campaña interna, es claro que habrá dejado el terreno libre por varias semanas a Cosse para ganar adhesiones, sobre todo en el Interior.

En definitiva, si esta interna de 2019 termina siendo una especie de déjà vu de 2009, con una puja entre moderados-astoristas por un lado y mujiquistas por el otro, entonces Martínez corre el serio riesgo de perder el esprínter de junio. Además, en un partido en el que se es joven promesa electoral hasta los 70 años de edad, puede perfectamente repetir en la Intendencia en 2020, donde la oposición le ha dejado casi que el campo libre, y esperar su lozana chance de 2024.

Así las cosas, a esta altura, la interna del FA no está para nada resuelta.

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